Chofer héroe: un trabajador del transporte que estaba en su franco intervino a tiempo y evitó que una señora se quitara la vida en las vías del tren en Villa María. La historia.


“No sé por qué me nació, abrí la puerta y salí corriendo. Lo hacés porque te nace, a otras personas les nacen otras cosas. Cuando ya volví abrían las puertas los autos y la gente me preguntaba, pero nadie las abrió para salir a ayudar”.

Así, de esta manera frontal, hablaba Juan Echegaray, un chofer de colectivo del transporte urbano local de Villa María de 36 años de edad que el Día de la Madre fue protagonista de un episodio en el cual nunca pensó que podría involucrarse.

En una jornada especial, se encaminaba hacia el cementerio local junto con su familia. En uno de los paso a nivel el tránsito se detuvo ante la inminente llegada del tren.

Fue en ese momento donde detuvo la animada charla que tenía con su esposa y sus hijos para fijar la vista en una mujer que estaba parada en el medio de la vía haciendo caso omiso a las desesperadas señas y reiteradas bocinas que le hacían desde la formación.

“El tren se encontraba en ese momento a 100 metros, una cuadra. Ahí, mientras pensábamos en proteger a los nenes, haciendo que miren para abajo y no vean, no lo pensé y salí”, confesó Juan a El Diario.

“Pensé por dentro mío, sin decir nada: ‘¿No vamos a hacer nada? ¿Vamos a ver eso sin que ninguno haga algo?’”.

“Abrí la puerta y salí corriendo. Entonces le empecé a decir: ‘¡Señora, salga de ahí!’. Ella estaba parada, y cuando me escuchó empezó a caminar más rápido en el mismo sentido que el tren, por las vías”.

 “No había más tiempo: me abalancé, la abracé y la saqué”, agregó a ese medio.

“En eso bajó otra persona de un vehículo de enfrente y le pedí que la agarre, porque yo no tenía más fuerzas... No la quería soltar por la cuestión de que se fuera de nuevo”.

La mujer, de aproximadamente unos 45, 50 años, estaba sola y tras aquel hecho sólo enfiló nuevamente hacia el bulevar y se perdió en el horizonte.

Del otro lado de la via había quedado su familia que no podía verlo ya que el tren impedía la visión y no sabían qué había pasado con él, por lo que tanto su esposa Melina como sus hijos estaban más que angustiados.

En el breve diálogo que pudo tener con la mujer, él solo le explicó que “no era la forma”.

La otra parte de la historia la completa el maquinista de la formación, ya que pudo encontrarse tranquilamente con él al día siguiente y el diálogo que mantuvieron lo terminó de impactar.

 “Me agradeció. El tuvo dos situaciones como ésta que no terminaron felizmente. Me comentó que estuvo con carpeta psiquiátrica y demás”, finalizó Juan.




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