Por Natalia Lazzarini. Docentes de una escuela rural pidieron a los alumnos que diseñen un dique. En sólo seis clases, mejoraron el rendimiento. Experiencia aplicable en Córdoba. 


Matemáticas se puede enseñar de distintas maneras. En la opción tradicional, el profesor dicta al alumno una fórmula abstracta. Aquí dirá, por caso, que en el teorema de Pitágoras “el cuadrado de la hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados de los catetos”. Pedirá que saquen una hoja y repitan.

Pero existe otra forma de educar, más terrenal. El Aprendizaje Basado en Problemas (ABP) –derivada de una escuela anglosajona– consiste en pensar un inconveniente que atraviese la vida de los alumnos. Y pedirles después que lo resuelvan, partiendo de un pensamiento matemático. Aquí el punto de partida es el problema. El de llegada, la abstracción.

Docentes y estudiantes del profesorado Víctor Manuel Almenara de la localidad Mayor Villafañe, en Formosa, recurrieron a esta segunda opción. Y la pusieron en práctica en un curso de 14 estudiantes del 5° año de secundaria, de la escuela rural 127 de la colonia Cruce La Picadita. Durante mayo y junio del año pasado, el “experimento” rindió sus frutos.

¿Cómo lo hicieron? No fue magia. No. La consigna fue resolver el problema central de la comunidad (la falta de agua) mediante el diseño de un dique, que a su vez sirviera de puente. “Los padres de los alumnos son productores de ganado, verduras y frutas. Durante la sequía, se quedan sin agua porque el río Negro, de aguas dulces, desemboca en el Salado. Como su nombre lo indica, este último tiene una alta concentración de sal”, explica Adrián Colman, uno de los coordinadores del estudio.

Los estudiantes se trasladaron tres kilómetros rumbo a la desembocadura de los dos ríos para medir su caudal y calcular las dimensiones del futuro dique. Pero antes, en clase, aprendieron fórmulas matemáticas para poder realizar esas mediciones: trigonometría, teoremas de Thales, Pitágoras, perímetro, longitud… “Los chicos se entusiasmaron y ése fue nuestro principal logro: conseguir la motivación. Pero no fue fácil convencer a los padres de que íbamos por el camino correcto. Los cambios siempre generan resistencia”, recuerda el profesor.

Los resultados fueron sorprendentes. Con sólo seis clases y 24 horas cátedra, los chicos mejoraron su performance en matemáticas y pudieron pensar en números. Volviendo al famoso teorema de Pitágoras, a un alumno se le prendió la lamparita. “¡No sabía que los albañiles lo usan para encuadrar las paredes!”, dijo en clase.

También fue distinta la forma de pensar la secundaria. “Cambiamos de paradigma –cuenta Elvio López, director del Instituto–. Dejamos de lado el academicismo y nos centramos en las capacidades de los estudiantes. En dar herramientas para que ellos puedan pensar por su cuenta”.

Gol de media cancha. El experimento traspasó las fronteras. Y en noviembre, llegó a Córdoba para participar de la Feria Nacional de Ciencias. Tras tres días de exposición, enamoró al jurado, que dotó al proyecto con un premio “destacado”.

En el pueblo, los vecinos esperaban en caravana. Cual si fueran equipo de fútbol que pasa a primera división.

HAY EQUIPO

El proyecto “El desafío de enseñar matemáticas con el enfoque de la resolución de problemas” fue coordinado por Adrián Colman, Sandra Lodi y Gabriela Ruiz. Participaron alumnos del instituto Almenara y de la escuela rural 127 Cruce La Picadita. Entre ellos: Clarisa Báez, Emmanuel Feldman, Angélica Melgarejo, Walter Ramírez, Araceli Rivenson, Damary Ruiz Díaz, Alejandra Maza y Karen Cuenca.

Colaboraron Elvio López, Eduardo Medina, Néstor Kliczuk, Leonardo Balbuena, Noelia Báez, María Teresa Narge Nalerio y Nidia Feldmann.

En Córdoba, los números no repuntan

El rendimiento de los estudiantes secundarios en matemáticas se encuentra estancado desde hace tres años. Así lo revelan las pruebas nacionales, primero llamadas ONE y ahora Aprender.

Según datos del Ministerio de Educación provincial, es la única materia que no reporta mejoras. En 2016, apenas el 40 por ciento de los estudiantes de sexto año alcanzó un desempeño satisfactorio o avanzado.

En cambio, la mayoría no pudo resolver operaciones matemáticas complejas (de varios pasos) o inferir datos no explícitos. En un examen convencional, no alcanzan a sacarse un seis. De ellos, el 31,7 por ciento se ubicó por debajo del básico y sólo pudo resolver operaciones matemáticas simples.

Para la secretaria de Educación de Córdoba, Delia Provinciali, los pobres resultados se deben a que a los alumnos “les cuesta pensar en abstracto”. Y apuntó a mejorar la formación de los docentes a través del Instituto Superior de Estudios Pedagógicos.


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