Se llama Julieta Ponce y vive en Morteros. Caminaba junto con una amiga cuando una mujer salió de su casa pidiendo ayuda desesperada por su hijo. Ella le practicó los primeros auxilios.


Este fin de semana, una joven de apenas 14 años de edad se transformó en la heroína de la localidad de Morteros en Córdoba, luego de que le salvara la vida a un joven de 23 años en el interior de la vivienda de este ultimo.

¿Cómo lo hizo? Pues aplicándole las maniobras de reanimación cardiopulmonar que había aprendido hace algunas semanas en una de las clases de la escuela donde concurre en esa ciudad, el Ipemyt 206.

Se llama Julieta Ponce y quizo el destino que paseara junto con una amiga por el frente de una vivienda donde se estaba viviendo una situación de terror: Franco Ghirardoti se había desvanecido mientras comia y dejó de respirar ante la desesperada mirada de su madre, Natalia Ferrero, y cinco adultos más que no atinaron a hacer nada.  

La joven de 14 años que salvó al de 23 en Morteros al realizarle maniobras de RCP.

“La verdad fue algo horroroso, porque éramos seis adultos y no sabíamos qué hacer”, dijo la mujer en diálogo con Radio FM Morteros.

Entre la desesperación y los gritos de pedido de ayuda, las dos chicas que pasaban por el sector afrontaron la situación: una ingresó a la casa, Julieta, y le practicó a Franco Ghirardoti los primeros auxilios, salvándole prácticamente la vida.

La joven de 14 años de Morteros salvó la vida de un chico de 23 años al practicarle maniobras de RCP.

Minutos después arribó la ambulancia del servicio de emergencias, que trasladó al joven hasta el Hospital Sauret para una mejor atención, donde permanecía internado en observación. “El está muy bien gracias a Dios”, afirmó Natalia.

“Gente así no se encuentra a la vuelta de la esquina”, dijo la mujer respecto de la joven Julieta.

Maniobras de RCP.

“Pasaba por allí y pedían ayuda; entro y me encuentro con que Franco estaba tirado en el piso y convulsionando”, apuntó la adolescente

Y agregó: “Rápidamente me acordé de lo que nos habían enseñado en el colegio hace un par de semanas”.

Julieta concluyó: “Primero se me puso la cabeza en blanco, no sabía qué hacer y estaba muy asustada, después me acordé de lo que había que hacer y lo que no había que hacer”.





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