Sobre la hora fue el desahogo de los hinchas del Pirata que llenaron el Gigante de Alberdi en el empate ante los sanjuaninos.


Alberdi es una caldera. Siempre. Desde bien temprano, las calientes almas hinchas de Belgrano empezaron a poblar las calles esperando que la mala onda del descenso desaparezca y renovando lo que mejor saben hacer: alentar al Pirata en cualquier categoría. Y así lo demostraron alentando todo el partido en el durísimo empate ante San Martín de San Juan.

Como siempre que juega el Celeste, el estadio lucía a pleno cuando comenzó el partido contra San Martín de San Juan. A los 3 minutos, con el gol de Monteseirín, de cabeza, los 28 mil que fueron al Gigante se despertaron de golpe de un sueño efímero.

Y, estando 1-0 abajo y con casi todo el partido por jugar, el aliento volvió a atronar. Y, desde el césped, los jugadores trataron de empatar rápido. Estuvieron cerca pero, después de esa ráfaga, costó llegar al arco de Ardente con un inteligente equipo rival que se paró bien y buscaba ganar en los espacios libres que dejaba Belgrano.

Y ahí empezaron los nervios de los de pantalón corto a los que no le salía nada de lo que habían planeado. Pero esos nervios hicieron que ese esfuerzo se traduzca en aliento y esa buena presión fue entendida por los jugadores que metieron contra su arco a San Martín pero sólo con empuje y actitud. Poco fútbol.

Y así, con Belgrano en ataque buscando el empate con todo, sin dejar salir al rival de su área, se fueron al descanso, inexplicablemente perdiendo 1-0.

En el complemento, el equipo local volvió a ser una tromba. Se jugó todo el tiempo en campo rival y los hinchas nunca dejaron de alentar al equipo que buscó toda la tarde noche pero que no podía encontrar un acierto en ofensiva para, por lo menos, empatar el partido.

Pero al equipo no le salía nada adentro de la cancha y, a pesar de eso, mostró siempre actitud y los hinchas nunca dejaron de reconocerlo alentando. Y tuvieron su merecidísimo premio a los 43 del complemento cuando Vegetti metió la cabeza en el enésimo centro que cayó en el área de San Martín haciendo delirar a todo el Gigante.

​Y, en el empuje final, se dio el conformismo de los hinchas celestes que aplaudieron el esfuerzo del equipo que, a pesar de que no pudo darles la alegría de ganar, dejó todo para lograrlo.





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