Murió el Indio Solari: cuál era su bebida favorita y el remedio casero para calmar la acidez
El músico argentino mantuvo un perfil misterioso, pero dejó registrado el curioso uso que le daba a su destilado predilecto.


El rock nacional está de luto. Carlos Alberto “Indio” Solari falleció este viernes a los 77 años en su domicilio de Parque Leloir, tras una larga batalla contra la enfermedad de Parkinson. El cantante, que siempre se caracterizó por resguardar su intimidad con un celo extremo, se convirtió en uno de los personajes más enigmáticos, huraños y magnéticos de la cultura popular argentina.

Sin embargo, en sus momentos de mayor apertura con los medios, el músico se permitió revelar algunos de sus gustos personales más cotidianos, incluyendo su particular preferencia a la hora de beber y el rol casi terapéutico que le asignaba a su bebida favorita.
Durante entrevistas históricas, como la célebre charla que mantuvo con el periodista y productor Mario Pergolini en el año 2000, el Indio comentó de manera abierta que su gran predilección era el whisky escocés. Lejos de asociarlo únicamente a la celebración o a los excesos nocturnos, el líder ricotero confesó que recurría a esta bebida cuando se sentía decaído, utilizándolo de forma habitual como un "remedio" casero para calmar la acidez o simplemente para distenderse en la intimidad.

El whisky escocés formaba parte de esos pequeños rituales que Solari podía disfrutar con tranquilidad, especialmente cuando viajaba al exterior. Solitario y férreo en la defensa de su privacidad, el Indio confesó en mutiples oportunidades su devoción por la ciudad de Nueva York, un destino que aseguró conocer más que la propia ciudad de Buenos Aires. En la "Gran Manzana", el artista lograba convertirse en un perfecto desconocido, caminando por las calles sin el asedio de las multitudes que en Argentina transformaban cada una de sus apariciones en un fenómeno de masas inolvidable.

Esa búsqueda de paz contrastaba con el hermetismo de su estudio de grabación, Luzbola, ubicado en Parque Leloir (Ituzaingó), el lugar donde pasó sus últimos días y donde reconoció haber lidiado muchas veces con sus propios conflictos internos. Para sobrellevar esos momentos o la nostalgia de estar alejado de los escenarios, a los que definió como "el lugar más cómodo sobre la tierra", una buena medida de su destilado favorito funcionaba como el aliado ideal.

El misticismo que rodea al Indio no solo se limita a sus hábitos personales, sino también a la historia de sus obras. Un ejemplo de los mitos urbanos de la industria musical argentina gira en torno a "Criminal Mambo", una de las canciones más potentes de Gulp! (1985), el álbum debut de Los Redondos.

Durante décadas circuló la versión de que el tema había sido compuesto en colaboración con Luca Prodan. Aunque el líder de Sumo efectivamente subió al escenario del mítico local Cemento en mayo de 1987 para interpretarlo como invitado imprevisto, la autoría corresponde de forma exclusiva a la dupla Beilinson-Solari.
Del mismo modo, se desmintió la supuesta censura oficial que la canción habría sufrido en 1976 por parte del Estado; aquella presunta circular con lenguaje técnico que tildaba la obra de "grosera y burda" no fue más que una broma interna e irónica de la banda para denunciar los mecanismos de censura del Proceso de Reorganización Nacional.
Hoy, el ambiente del rock argentino y millones de fanáticos lloran la partida de un referente vitalicio. El hombre que rechazó las lógicas comerciales tradicionales, que se despidió con intervenciones lúcidas en sus redes sociales y que recientemente había sido distinguido como Doctor Honoris Causa por la Universidad de Buenos Aires, deja un vacío imposible de llenar.