Por qué deberías ponerle una pizca de sal a tu café: el secreto que los baristas no te cuentan
Un secreto compartido por baristas y expertos en gastronomía asegura que el sodio es el mejor aliado para realzar el sabor del café.


Para muchos argentinos, el café es el combustible indispensable de cada mañana. Ya sea de filtro, en cápsula o el clásico de cafetera italiana, buscamos siempre esa taza perfecta. Sin embargo, es muy común encontrarse con un sabor excesivamente amargo o "quemado", algo que solemos intentar tapar con chorros de leche o cucharadas de azúcar. Pero, ¿qué pasaría si te dijéramos que la solución está en el salero?

Aunque suene a locura, agregar una pizca de sal al café es una técnica milenaria que hoy rescatan los expertos. No se trata de que el café quede salado, sino de utilizar la química a nuestro favor para equilibrar los sabores de forma natural.

La explicación es biológica. Nuestras papilas gustativas tienen receptores específicos para cada sabor. Lo que hace la sal (específicamente los iones de sodio) es bloquear los receptores del amargor en la lengua. Al neutralizar esa nota "áspera", nuestro paladar queda libre para percibir con mucha más intensidad las notas dulces y ácidas naturales del grano de café.

Es el mismo principio que se usa en la pastelería: le ponemos sal al chocolate o al dulce de leche para que su sabor "explote". En el caso del café, la sal ayuda a rescatar los matices de caramelo o frutales que muchas veces quedan tapados por un tostado muy fuerte o una mala preparación.

Para no arruinar tu bebida, la moderación es la clave. No necesitás media cucharadita, sino apenas unos granitos de sal fina. Hay dos formas de hacerlo:
Este truco es especialmente útil cuando usamos café de góndola de calidad media o cuando el agua salió demasiado caliente y "quemó" el café. Si sos de los que compran café de especialidad, quizás no lo necesites, pero incluso en granos de alta gama, una pizca de sal puede resaltar notas que de otro modo pasarían desapercibidas.

La próxima vez que sientas que a tu café le falta "algo", antes de agarrar el edulcorante, probá con un toque de sal. Es un camino de ida que va a cambiar tus mañanas para siempre.