Años atrás fue condenado a once años y seis meses de prisión por abusos sexuales en Comodoro Rivadavia y Caleta Olivia.


Miguel Angel Aparicio, oriundo de esta ciudad, recibió el beneficio de “salidas transitorias” de la justicia de Chubut, quien años atrás lo condenó a once años y seis meses de prisión por abusos sexuales en Comodoro Rivadavia y Caleta Olivia.

A principio de año, Miguel Ángel Aparicio, condenado por dos violaciones sexuales, había empezado a estudiar Abogacía en la Facultad de Ciencias Jurídicas de la UNPSJB. La Jueza le había dado beneficio por buen comportamiento, sin embargo, tras conocerse que asistía a la universidad sin custodia policial, un importante grupo estudiantes repudió el hecho y el propio condenado, posteriormente decidió dejar de ir a cursar.

En los últimos días, el beneficio se extendió para salidas transitorias los días sábados, que el condenado aprovecha para viajar a Santa Cruz. Según datos recabados por Diario Más Prensa, Aparicio viaja los fines de semana de Comodoro a Caleta.

Según trascendió, Aparicio en las últimas semanas comenzó nuevamente a ofrecer sus servicios de “masajista” y varias mujeres lo denunciaron en las redes sociales por acoso.

De esta manera, de acuerdo a datos recabados por Diario Más Prensa, habría alquilado un departamento en inmediaciones de la avenida Tierra del Fuego donde cita a sus víctimas.

Este medio pudo saber que al menos cinco mujeres fueron atacadas por Aparicio, quien utilizó la misma metodología para atraer a sus victimas: las convoca ofreciendo sus servicios, las lleva a un departamento y las ataca.

De todos modos, más allá de los casos detectados trascendió que ninguna de ellas fue abusada sexualmente, aunque prefirieron mantenerse en silencio debido a que aún cuenta con salidas que le otorga la justicia.

Universidad

El condenado por abuso sexual hace unos meses podía salir de la cárcel para asistir a clases de Abogacía en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB). La Jueza ya decidió que no vuelva a la Facultad para “reguardar su seguridad”.

El falso masajista de Caleta Olivia que fue condenado por dos violaciones sexuales comenzó a cursar tres materias sin custodia policial. El preso tenía el visto bueno de la Justicia, que le concedió este beneficio por buen comportamiento.

La jueza Gladys Olavarría había señalado a ADNSur meses atrás que Aparicio había tenido buena conducta y que por eso le habían dado el permiso excepcional de salidas transitorias para asistir a clases. El preso podía demorarse hasta una hora en regresar a la alcaidía, en donde cumple la condena. En ningún momento tenía la obligación de estar acompañado por la policía. Es decir, podía manejarse de manera autónoma.

Sin embargo, cuando los estudiantes de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la universidad se enteraron de la aparición del joven en las aulas, activaron un protocolo de alerta y repudiaron la presencia del condenado en la institución, sin ningún tipo de seguridad. Fue en este marco que la Defensa Pública solicitó una audiencia que se llevó adelante el pasado 27 de marzo.

Allí, la jueza Olavarría pidió que el Decano de la Facultad de Derecho, Juan Manuel Irusta, indicara cuál sería el plan estratégico de estudios para que Aparicio continuara con el cursado de las tres materias de que se encontraba cursado este cuatrimestre.

“Yo le dije que filme las clases para garantizar que Aparicio tenga acceso a una educación de buena calidad” y agregó: “Es voluntad de Aparicio no volver a las aulas porque esta situación de escrache lo ha perjudicado, tanto a él, como a su familia”.

Ahora la situación se reitera en Caleta Olivia y mujeres dieron a conocer su malestar en las redes sociales y denunciando situaciones de acoso Aparicio fue detenido años atrás en un trabajo conjunto entre la policía de investigaciones de Comodoro y de Caleta Olivia, quienes lo atraparon en un utilitario Renault Kangoo cuando se dirigía a la ciudad chubutense.

En el utilitario la policía le encontró tarjetas de servicio de masajista, una replica de un arma de fuego, y un colchón.




Comentarios