Arroyo expresó: "Este no es un lugar digno para un intendente, yo me voy a la mierda".


El intendente de Mar del Plata, Carlos Arroyo dejó plantado a sus funcionarios y a la gobernadora de la provincia, María Eugenia Vidal porque consideró que estar bajo el sol en la playa “no es un lugar digno para un intendente“. Parte de su equipo pensó que se había ido a resguardarse y que volvería para cuando llegase la mandataria, pero terminó yéndose del lugar junto al secretario de Hacienda de la comuna, Hernán Mourelle.

“Este no es un lugar digno para un intendente, ustedes hagan lo que quieran, yo me voy a la mierda”, manifestó Arroyo. Gente de su entorno político comenzó a llamarle sin mucho éxito, minutos después de esta escena llegó Vidal e inauguró las playas públicas equipadas que Buenos Aires armó en la zona y otras localidades de la costa.

El personal de protocolo le informó al jefe comunal que durante el acto debía estar detrás de una valla, junto a periodistas y otros funcionarios en la playa, enfureció y se fue. Calcularon que estuvo menos de cinco minutos en la nueva costa a estrenar que forma parte de sus funciones como alcalde

Por su parte, Vidal realizó el acto formal y expresó: “Tenemos las mejores expectativas para esta temporada“. Sin realizar ningún tipo de referencia al episodio, que algunos calificaron como: “Digno de un niño de cuatro años“. Si bien, la gobernadora no tiene una buena relación con Arroyo, él aprovechó y se fue con algunos funcionarios provinciales con los que sí tiene afinidad.

Integrantes del radicalismo que se habrían sentido molestos con la idea de que el diputado Guillermo Montenegro, que tiene el visto bueno de Vidas para candidatearse a la intendencia de 2019, fuera el único invitado a recorrer la nueva playa pública. Estos funcionarios se alejaron en silencio. Desde la gobernación bonaerense ridiculizaron la situación: “Es como si el intendente de Bariloche, se fuera de un acto porque le molesta la nieve“. Según publicó Clarín.






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