Entre 2010 y 2011 habrían expatriado unos sesenta millones de dólares.


El titular de la Fiscalía General Nº2 ante los Tribunales Orales Federales, Abel Córdoba, solicitó que se incorporen seis nuevos imputados en el juicio a Lázaro Báez por lavado de activos que lleva adelante el Tribunal Oral Federal Nº4.

Se trata de ex directivos de la financiera “Provalor” y ex empleados del Banco Lombard Odier acusados de intervenir para que el grupo económico encabezado por el empresario saque dinero al exterior, en el marco de la maniobra de lavado que ya se encuentra en juicio.

El Ministerio Público Fiscal le pidió a los magistrados que incorporen al debate en curso a Jorge Horacio Ruiz, presidente de la Sociedad de Bolsa Provalor en la época en que desde esa firma se colaboró en el armado de una empresa “off shore” a nombre de uno de los imputados -Teegan Inc. Belice-.

También a Mariano Rubinowicz, quien revistió al momento de las conductas imputadas el cargo de vicepresidente, resultando accionista minoritario de la sociedad; y José Alex Fallas y José Sebastián Jabbaz -que se desempeñaban como directores titulares de “Provalor”, cargo que ocuparon desde el inicio de la sociedad, desde marzo de 2005 hasta septiembre de 2013.

Asimismo, se requirió que sean juzgados los ex empleados del Banco Lombard Odier Martín Andres Eraso y Juan Alberto de Rasis.

Según surge del documento presentado por la Fiscalía, habrían “intervenido en la conformación de una estructura jurídica, societaria y bancaria en la Argentina y en el extranjero para la canalización, conversión, transferencia, administración, venta, disimulo y/o puesta en circulación en el mercado, de fondos de Lázaro Antonio Báez de procedencia ilícita, en pos de cortar todo lazo con los hechos que los originaron y, posteriormente, convertirlos e integrarlos al circuito económico formal bajo apariencia de licitud, al menos durante el período comprendido entre los años 2010 y 2013”.

La maniobra se habría llevado adelante a través de complejos procedimientos financieros para expatriar, cuanto menos y tomando en cuenta el período 2010-2011, una suma de dinero cercana a los sesenta millones de dólares para que luego sean reintroducidos en el mercado de bonos de deuda pública Argentina y su posterior liquidación en el Mercado de Valores de Rosario, activos que terminaron en las arcas de Austral Construcciones S.A.






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