El detalle clave de la foto de la expresidenta junto al gobernador de Neuquén por Unidad Ciudadana Frente Neuquino y su vice.


La estrategia de convertirse en la ordenadora-generadora de la unidad del peronismo en aquellas provincias que anticiparon sus elecciones parece estar dándole resultados a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Y, si bien por ahora guarda bajo siete llaves la decisión sobre si se presentará o no como candidata a Presidente este año, este jueves aparecieron especulaciones por una foto en la que se observa una chapa patente: “CFK 2019”.

Pero los resultados que por el momento ha cosechado en las provincias aún son insuficientes para tener indicios ciertos de si ese papel unificador a nivel provincial podrá proyectarlo al plano nacional y en función de ello decidir su candidatura presidencial.

“CFK 2019”, la patente que llamó la atención en la foto junto al gobernador de Neuquén por Unidad Ciudadana – Frente Neuquino, Ramón Rioseco, y su vice, Darío Martínez.

“Hay que esperar. Ella maneja los tiempos. Falta mucho todavía”, dijo a este diario un dirigente-operador kirchnerista de primerísima hora, de trato casi diario con la senadora. Ciertamente, restan cuatro meses hasta la medianoche del sábado 22 de junio, cuando cerrará la presentación de listas para la presidencial.

“CFK 2019”, la patente que llamó la atención en la foto junto al gobernador de Neuquén por Unidad Ciudadana – Frente Neuquino, Ramón Rioseco, y su vice, Darío Martínez.

Conocedor como pocos del “paño K”, el dirigente, patagónico y de la misma generación que los Kirchner, para más datos, se aviene sin embargo a vaticinar.

“No lo ha definido aún, ni nadie puede decir cuál será su decisión final, pero calculo que será candidata”, dice. “No hay posibilidad de transferencia (de la intención de voto). ¿A qué candidato hacerlo si no apareció ninguno?”, argumenta. “Además, porque va a ser un reclamo popular que ella sea candidata. Será imprescindible que ella juegue, aun cuando no sea lo que más le convenga o lo que quiera hacer”.

La incertidumbre acerca de cuál será su decisión se abona también, aunque con consideraciones distintas, desde otro de los entornos cristinistas que volvieron a colaborar con la ex Presidenta, incluso en el Instituto Patria, el búnker K a metros del Congreso. Dicen ellos que para la “situación de emergencia” en la que dejará el país la administración de Cambiemos, será necesario un “gobierno de emergencia”.

El rol de Lavagna

Y que ese papel podría cumplirlo el ex ministro de Economía Roberto Lavagna, dispuesto a ello como a renunciar a un segundo mandato; en una fórmula con el hoy cristinista diputado Felipe Solá de vice. Todo como producto de un consenso total entre los distintos sectores del peronismo, en función de lo que continuarían tejiendo los próximos días Cristina y Eduardo Duhalde con un tercer encuentro, dijeron fuentes de ese entorno.

¿Lavagna como prenda de unidad para una presidencia de transición?, se le pregunta. El dirigente kirchnerista desde que el kirchnerismo no existía, responde: “Dado el nivel de crisis al que nos enfrentamos, no hay posibilidad de maquillaje. Y Lavagna es un maquillaje. Es ver cómo se reacomodan los intereses de los sectores dominantes. Los que jugaron por Macri son los que hoy piden a Lavagna. Pero el drama de la situación no da para esas especulaciones, no da para que Cristina vea qué le conviene o no, sino lo que va a demandar la gente. Debe haber un programa de recuperación nacional que tendrá que ser durísimo con ciertos intereses”.

“Será un clamor popular para que sea candidata”, aventura ese dirigente, que siempre descreyó de las encuestas de hoy que dicen que Cristina tiene una intención de voto de más de 35%, como de las que hace seis meses “la daban por muerta”.

Según su percepción, “la gente va a reclamar que lo sea porque hay un lazo insustituible, una construcción de confianza que no tiene otro candidato, y que es intransferible”. Más aún porque a su juicio no sería improbable que haya un “desbarajuste en el mercado financiero (alza del dólar, aumento mayor de los precios), que deteriore todavía más las condiciones de vida de la mayoría”.

Por lo pronto, la ex Presidenta seguirá a pie juntillas su estrategia de silenzio stampa más ordenadora de los peronismos provinciales. “Hoy el objetivo es que en cada provincia se produzca el triunfo del peronismo. Eso será un plafón para que en octubre haya unidad. Se verá si con Paso mediante o no, pero lo importante es que haya unidad del arco opositor, y no sólo del peronismo”, definió a este diario un colaborador cotidiano en el Instituto Patria.

Obsesión por “la unidad”

En función de esa estrategia y ante cada cierra de listas, reveló la fuente, Cristina estuvo “más allá de dar la orden de generar la unidad; jugó un papel en cada negociación”. La estrategia empezó a gestarse en 2018 cuando su no siempre bien tratado por ella ex jefe de la AFI (ex Side) Oscar Parrilli encabezó desembarcos en las provincias para registrar el sello de Unidad Ciudadana (UC) en el interior. Así, pesó en estas horas de cerrar negociaciones: con mayor o menor potencial electoral, UC se hizo valer ante los PJ locales para llegar a acuerdos: o cerrás la unidad, o presento lista propia y pongo en riesgo tu triunfo. En el kircherismo se entusiasman con esta estrategia. “Del mismo modo que los cierres de listas están ordenando las provinciales, el cierre nacional va a ordenar la presidencial. El mensaje es la unidad”.

Los dos últimos logros de la ex Presidenta en esa estrategia han sido en distritos electoralmente importantes. Mientras que en Santa Fe se llegó a un acuerdo que se pensaba inalcanzable, que incluyó hasta el massismo y que alienta un posible triunfo peronista frente al socialismo y a Cambiemos, en Entre Ríos también se logró otro entre el gobernador Gustavo Bordet y el kirchnerismo, con el dato político de que el mandatario había sido uno de los inspiradores del peronismo no K de Alternativa Federal.

La ex Presidenta también estuvo en el detalle de las negociaciones que permitieron cerrar acuerdos en Río Negro, La Pampa, San Juan y Neuquén. Como lo está por estas horas con Catamarca. Pero también en la decisiva provincia de Buenos Aires, donde el acuerdo político de unidad del jueves pasado incluyó, con sus más y sus menos, a todos los sectores.

Los resultados de las elecciones provinciales anticipadas confirmarán finalmente el acierto o no de esa estrategia. Por lo pronto, de las 14 elecciones que precederán a la presidencial, el peronismo, unido en casi todos los casos, se perfila ganador en 11 provincias: La Pampa, San Juan, Chubut, Entre Ríos, Córdoba, Río Negro, San Luis, Misiones, Chaco, La Rioja y Tucumán. Santa Fe estaría en duda, mientras que en Neuquén y Mendoza ganarían los actuales oficialismos.






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