Las dificultades para revertir la carrera inflacionaria y la creciente incertidumbre sobre el futuro político de la Argentina aún representan los dos grandes obstáculos para superar la recesión.


El reciente salto del dólar no sorprendió a los economistas, pero sí permitió poner en relieve que las dificultades para revertir la carrera inflacionaria y la creciente incertidumbre sobre el futuro político de la Argentina aún representan los dos grandes obstáculos para superar la recesión y que incluso podrían profundizarla.

Con matices, esa es la mirada que comparten especialistas como Marina Dal Poggetto (directora de la Consultora EcoGo), Rodolfo Santángelo (consultora MacroView de Carlos Melconian) y Juan Carlos De Pablo. Todos coinciden en que el salto de los precios en enero, que según el Indec fue de 2,9%, permite confirmar que los riesgos siguen latentes.

El modelo está funcionando dentro de lo previsto, sobre todo en materia cambiaria. Mientras el dólar esté ahí cerquita del piso de la banda (de no intervención del BCRA) no es un problema, pero obviamente faltan algunas cosas más y diría que hoy mi mayor preocupación está con la tasa de inflación, más que con el dólar. Obvio que están ligadas las dos cosas, no son independientes”, planteó Santángelo.

En línea, De Pablo advirtió que “nadie puede pensar, cuando tenés un contexto inflacionario como este, que el dólar se te va a quedar” quieto. Y por ello, relativizó la profundidad de los resultados que pueda lograr el Central conducido por Guido Sandleris a través de la suba de las tasas de las Letras de Liquidez (Leliq), con las que trata de desalentar las compras de dólares por cobertura.

“Si vos tenés que subir la tasa para que el dólar se quede, todo el mundo sabe que eso es transitorio”, explicó.

Por su parte, Dal Poggetto agregó que la complejidad del escenario evidencia que “la política complica a la economía” y advirtió que el plan de ajuste que el gobierno de Mauricio Macri definió con el FMI a cambio de los U$S56.300 millones no contempla que “la inflación de la Argentina tiene un componente estructural”.

“El problema es político, la recesión se puede agudizar y la inflación puede saltar”, advirtió la economista en referencia a las dudas que circulan, con cada vez más fuerza, sobre quién tomará las riendas del gobierno nacional el próximo 10 de diciembre. Y en este sentido, un elemento que suma preocupación es que, según los analistas, el próximo presidente tendrá que sentarse a renegociar con el FMI.

Esa percepción explica en parte el itinerario que definió el Fondo para la misión que lleva adelante en Buenos Aires desde la semana pasada para la revisión de las cuentas públicas y para sondear el clima político.

El equipo técnico del organismo multilateral de crédito que encabeza Roberto Cardarelli priorizó los encuentros con representantes de la oposición y ya conversó con los integrantes de la cúpula de la CGT, con José Urtubey, con Axel Kicillof, con Roberto Lavagna, entre otros. A saber, los últimos dos además de contar con observaciones más técnicas sobre el rumbo económico son actores clave dentro del caldo de cultivo preelectoral.

El plan del FMI es un plan de emergencia hecho hasta el 10 de diciembre de 2019, para frenar la catástrofe que teníamos a mediados del año pasado. No había alternativa, este es un plan de emergencia muy bruto, muy tosco, pero no había alternativa”, remarcó Santángelo, en sintonía con lo que expresó su socio Melconian días atrás.

El economista subrayó que por ello “hoy estamos solamente pateando la pelota al corner” y que “el plan de crecimiento, de desarrollo tiene que venir el 10 de diciembre de 2019”.

Me da la sensación de que en abril o mayo vamos a tener una inflación que empiece con 1% (mensual). Pero no estoy seguro, lo tenemos que monitorear. El programa necesita que eso pase, y va a ser un paso adicional, no es que llegamos a la tierra prometida”, proyectó.

Sin embargo, reconoció que si esa baja de precios no se concreta y la inflación continúa en los niveles actuales, con un ritmo alcista cercano al 3% mensual, “la recesión va a ser durísima, peor, porque no va a haber plata, porque no se van a bajar las tasas de interés, porque el inversor va a estar preocupado y por la expectativa política”.

“Cuanto entran capitales a la Argentina, no hay mucho que puedas hacer para que te vaya mal. Y cuando salen capitales de la Argentina, no hay mucho que puedas hacer para que te vaya bien”, resumió Dal Poggetto para tratar de describir el estado de situación.

Bajo esa consideración, la Argentina encuentra una oportunidad para atraer capitales que vuelven a apostar por las economías emergentes tras la decisión de la Reserva Federal de los Estados Unidos de calmar la suba de sus tasas de interés. Pero de nuevo, la inflación y las dudas políticas condicionan los beneficios del viento de cola que llega desde el exterior.

Esas son algunas de las principales inquietudes que circulan entre los analistas económicos y que volvieron a tomar fuerza tras el recalentamiento del dólar en los últimos días. El sacudón en el mercado cambiario obligó al Banco Central a intensificar sus intervenciones para saciar la ola compradora y evitar así que el dólar encuentre un nuevo nivel de equilibrio sobre los $40 en el mercado mayorista.






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