Daniel Funes de Rioja consideró que el sector atraviesa una situación "compleja".


El vicepresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Daniel Funes de Rioja, consideró este viernes que el sector “tocó fondo”, aunque relativizó los números sobre la recuperación en algunas de las actividades al advertir: “No somos pesimistas pero tampoco estamos para ningún tipo de euforia”.

“Lo primero que estamos tratando de ver es si tocamos fondo, pensamos que sí”, planteó uno de los hombres fuertes dentro de la cúpula empresarial en declaraciones a radio La Red.

Sin embargo, Funes de Rioja reconoció que la industria atraviesa una situación “compleja” y de “fuerte contracción” y reveló que una de las prioridades para revertir el escenario es establecer acciones para “evitar que se caigan” las economías regionales.

“Una cosa es estar en una situación compleja y otra es caerse”, diferenció y llamó a “defender de la mejor manera posible a las empresas y al empleo”. En tal sentido, dijo que esos objetivos “en estas circunstancias no son tan fáciles ni con estas tasas de interés”.

Respecto a las señales de mejora, Funes de Rioja citó las cifras correspondientes a la actividad en el sector de la alimentación. “Desde el punto de vista porcentual, cayó menos que otros sectores, pero lo que pasa es que una caída de 10,20 por ciento de muchos sectores, comparada con una caída promedio de -2.8 en enero, noviembre de 2018 es muy fuerte, porque lo normal es que vegetativamente crezca la alimentación”.

“Esto por el lado del consumo interno, y por el lado de la exportación, es evidente que hay algunos sectores y en particular los cárnicos, carne vacuna, porcina, que están teniendo mejores perspectivas de mercado y se han hecho medidas y trabajo en común con el gobierno a ese efecto”, agregó.

El dirigente de la UIA se mostró confiado en que “hay muchos otros sectores que evidentemente tienen que repuntar, porque las economías regionales son una mezcla de mercado interno y de exportación”.

Sobre la situación del empleo, indicó que “en términos generales parecería que debería detenerse o disminuir el ritmo del drenaje”, pero seguidamente aclaró que eso no supone “de ninguna manera que va a crecer el empleo”.






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