La muerte del fiscal conmocionó la vida política argentina, y tuvo fuertes repercusiones en el exterior.


Hace cuatro años el fiscal Alberto Nisman fue encontrado muerto en el baño del departamento que alquilaba en Puerto Madero, pero la investigación judicial aún no pudo establecer las circunstancias de la muerte de quien hasta ese momento fuera titular de la Unidad Fiscal AMIA.

Solo se sabe que Nisman murió por un balazo que le perforó la sien derecha y que esa bala salió el arma propiedad de Diego Lagomarsino, un colaborador informático de mucha confianza de Nisman. Lagomarsino está acusado de “partícipe necesario” por el juez federal Julián Ercolini, quien sostiene la hipótesis de que Nisman fue asesinado. Los custodios Néstor Durán, Luis Miño y Armando Niz, más el policía Rubén Benítez, están procesados por encubrimiento.

La muerte de Nisman, ocurrida probablemente en la mañana del domingo 18 de enero de 2015, conmocionó la vida política argentina, y tuvo fuertes repercusiones en el exterior. La oposición política responsabilizó al Gobierno nacional.

Pocos días antes de morir, Nisman, para sorpresa de su entorno, presentó una denuncia contra la por entonces presidenta Cristina Fernández y funcionarios de su gobierno. Los acusó de encubrir a los ciudadanos iraníes acusados de atentar contra el edificio porteño de AMIA (ocurrido en 1994) por medio de la firma del Memorando de Entendimiento con Irán, acuerdo que en un primer momento había avalado.

El lunes 19 de enero Nisman se iba a presentar ante una comisión del Congreso, a instancias de las diputadas del PRO, Laura Alonso y Patricia Bullrich. Pero en las horas previas, la denuncia del fiscal sufrió un inesperado tropiezo. Nisman sostenía que el gobierno argentino buscaba que Interpol levantara las “alertas rojas” contra los iraníes. Pero el titular de Interpol, Ronald Noble, a quien Nisman veía como aliado, lo desmintió enfáticamente.

Dijo que ni el por entonces canciller Héctor Timerman (fallecido el 30 de diciembre último) ni ningún otro funcionario argentino le había solicitado levantar los alertas de captura internacional. La jueza federal María Servini de Cubría, además, había rechazado tomar la denuncia por la endeblez de las pruebas. Posteriormente, y tras varios reveses judiciales, la denuncia de Nisman fue finalmente admitida (por el juez Claudio Bonadio), y el proceso se encuentra ahora a las puertas del juicio oral.

La causa judicial por la muerte de Nisman también está lista para encarar la etapa de juicio oral. Pero el fiscal Eduardo Taiano, quien está convencido de que se trató de un asesinato, aún busca pruebas que lo lleven a dar con los autores materiales e intelectuales del supuesto crimen. Su investigación, en gran parte, se apoyó en pericias de Gendarmería nacional.

La autopsia realizada por esta fuerza arrojó distintos resultados a la que realizara el experimentado cuerpo forense de la Corte, cuyo informe, dado a conocer el 19 de enero de 2015, dictaminó la inexistencia de un tercero en la muerte. Es decir, para los peritos judiciales, Nisman se había suicidado. Por esta hipótesis se inclinaba la primera fiscal del caso, Viviana Fein, pese a que fue apartada de la causa antes de exponer sus conclusiones.

La exesposa de Nisman, la jueza federal Sandra Arroyo, quien por mucho tiempo sostuvo que el fiscal había recibido el balazo en la nuca pese a las claras evidencias en contra, renunció semanas atrás a continuar como querellante en el jucio.

Hoy, en el cuarto aniversario de la muerte de Nisman, en Israel se inaugurará un monumento que evocará su memoria, mientras que también habrá un homenaje en el cementerio de La Tablada, a cargo de AMIA y DAIA.

Ocurrida la muerte del fiscal, se hicieron públicos distintos hechos de su vida. Como los viajes al exterior con jóvenes (pagados por la UFI AMIA) o una cuenta bancaria en el exterior (Merril Lynch) que no había declarado y que compartía con Lagomarsino.

El grupo de familiares de víctimas de la AMIA, nucleado en Memoria Activa, siempre fue muy crítico del papel jugado por Nisman en la investigación del atentado que cobró 85 vidas. “¿Acaso no se acuerdan que los familiares hace años que le reclamamos a Nisman que trabaje e investigue? ¿No se acuerdan de lo que hizo con los fondos de la UFI-AMIA? ¿Y de los negocios sucios y el dinero que recibió en cuentas extranjeras? ¿Su relación con la SIDE y EEUU? ¿Un monumento al encubrimiento?”, se preguntó Memoria Activa en su cuenta de Twitter.

Ayer, en Israel, fue entrevistada Sara Garfunkel, la madre de Nisman. “Para mí lo mataron y punto. Lo que digan los demás no me importa. Por mí pueden hablar, pero sé que lo mataron”, dijo la mujer a la Agencia Judía de Noticias.

“Es como que estoy cayendo ahora. A pesar de que ya pasaron cuatro años, ahora me resulta más difícil. Estos últimos tres meses fueron muy difíciles para mí”, reconoció Garfunkel, a la vez que calificó a su hijo de “valiente”. “Demasiado, por eso fue que le pasó lo que le pasó”, agregó.

Sara Garfunkel fue recibida por el presidente de Israel, Reuven Rivlin, quien calificó de “héroe” a Nisman.






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