Desde que las aplicaciones facilitan las cosas, cada vez más personas sin pareja se obsesionan a diario con conseguir sexo o más que eso, el amor.


 ¿Tener sexo con la mayor frecuencia posible se convirtió en una obligación para los solteros? ¿O es el amor lo que se busca a diario en las aplicaciones de citas? La periodista y escritora norteamericana Nancy Jo Sales se hizo estas preguntas e intentó responderlas en la investigación Swiped: Hooking Up in Digital Age, que vuelve a indagar en el impacto de las redes sociales en las cuestiones de género , y en el cambio que generaron las aplicaciones en la forma de conocerse.

Según la investigación, el simple acto de deslizar el dedo (o swipear) está minando nuestra capacidad para establecer conexiones reales y duraderas con las personas. Un artículo publicado en 2015 por la misma autora en la revista Vanity Fair, esa ve basado en su propia experiencia, pronosticaba que la herramienta creada por Jonathan Badeen provocaría un “apocalipsis” en los vínculos humanos: cada vez sería más habitual intentar conseguir y gestionar encuentros afectivos y sexuales mediante aplicaciones, y menos cara a cara.

Los solteros, adictos a tinder y al sexo. (UNSPLASH)

El problema sería que las tecnologías de citas no siempre cumplen sus promesas. Mientras el 80% de los perfiles registrados dice buscar amor, el 80% confiesa no haberlo conseguido por ese medio, confirma una encuesta mencionada en un documental producido por HBO que cita el diario La Nación.

Las mismas plataformas son conscientes de esos vicios, y en los últimos meses  desarrollaron atajos en sintonía con los cambios de paradigma impulsados por las recientes reivindicaciones sociales: por ejemplo, ahora en la mayoría de las apps es la mujer quien toma la iniciativa del diálogo luego del match. Incluso Tinder incorporó esa modalidad en algunos países. Otras, como OkCupid permiten agregar más información personal a los perfiles con el fin de estimular contactos menos superficiales.

El problema es la adicción

Los solteros, adictos a tinder y al sexo. (UNSPLASH)

Según las fuentes anteriores, una de las consecuencias más negativas de las aplicaciones de citas es que generan una peligrosa adicción o dependencia del like, trampa de la que casi ningún usuario se salva.

Las luces o estrellitas que cada app muestra cuando se hace match dan una gratificación instantánea que genera esta dependencia. Pero a la vez, se trata de una promesa -la de que algo puede comenzar a partir de eso- que la mayoría de las veces no termina en nada. En otras palabras, se llega a creer que gracias a las aplicaciones se podrá conseguir el amor o tener sexo todos los días, pero luego todo termina en dependencia y frustración.






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