El mandatario participó por primera vez en la Asamblea General de las Naciones Unidas desde que asumió al frente del Poder Ejecutivo.


Alberto Fernández pronunció este martes su primer discurso como presidente argentino ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, sesión que pasará a la historia por haberse desarrollado de forma virtual por la pandemia de COVID19.

Sobre la emergencia sanitaria mundial, Fernández hizo “un llamamiento para que aprovechemos esta oportunidad histórica de unirnos como sociedad para hacer frente a una crisis sin precedentes” y pidió que la vacuna que se produzca “sea un bien público global accesible a todas las naciones de una manera equitativa”.

La reestructuración de la deuda soberana, el pedido de cooperación a Irán para destrabar la investigación del atentado a la AMIA y la crítica al Reino Unido por salirse de las negociaciones sobre la soberanía de las Islas Malvinas, fueron otros tópicos del discurso de Alberto Fernández, que fue grabado al igual que el de los mandatarios de México, Colombia, Uruguay y Perú.

Al inicio del discurso, Fernández mencionó al Papa Francisco, del que dijo que “interpela” a los líderes mundiales “en cómo salir mejores y no peores de esta crisis”.

Inspirado en su prédica y en su ejemplo, vengo a ratificar un llamamiento al mundo entero a recrear un multilateralismo basado en nuestra solidaridad”, dijo el presidente argentino, que habló de “la necesidad de construir puentes entre personas, entre naciones y entre regiones”.

“De la pandemia al igual que de la pobreza, nadie se salva solo”, insistió Fernández, respecto al concepto de “unir esfuerzos” a nivel mundial.

El mandatario argentino se manifestó a favor de “un Estado presente y activo”, y dijo que en país, su gestión se enfocó en brindar “alivio inmediato a las familias y a las empresas mediante múltiples medidas”.

“En este mismo espíritu de solidaridad, nosotros sostenemos que la vacuna que se produzca para prevenir la enfermedad tiene que ser un bien público global accesible a todas las naciones de una manera equitativa”, dijo Fernández.

Tenemos que ser arquitectos de una nueva casa común”, dijo. Mencionó el debate previo a la pandemia respecto a “la necesidad de reformar el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas”. También aludió a “los acuerdos sobre rehabilitar la Organización Mundial de Comercio” y a las “crisis” de “las instituciones de Bretton Woods, que habían demostrado limitaciones para responder a la crisis financiera de 2008-2009”.

Necesitamos unas Naciones Unidas 4.0, con sus valores fundacionales intactos y con la lucidez para incorporar los inmensos cambios tecnológicos en marcha, para hacerlos más humanos, más democráticos y más inclusivos socialmente”, dijo Fernández.

“El camino de salida de la pandemia y hacia los objetivos de la Agenda 2030, requiere promover políticas económicas, industriales y sociales orientadas al cambio estructural de nuestras economías”, apuntó el presidente argentino.

Fernández manifestó su “compromiso con la agenda ambiental” que requiere una importante provisión de recursos financieros, creación de capacidades y transferencia de tecnología por parte de los países desarrollados”.

“Estamos firmemente convencidos de que es necesario un compromiso colectivo para lograr la pronta y efectiva implementación del Acuerdo de París”, manifestó.

Sobre las deudas soberanas, calificó de “endeudamiento externo tóxico e irresponsable con fines especulativos” y dijo que “constituye otra ola de atraso y subdesarrollo”.

Fernández agradeció “el apoyo de la comunidad internacional” en el proceso de la reestructuración de la deuda externa argentina. Dijo que “las negociaciones con el FMI se encararán de la misma manera, de forma responsable, siendo respetuosos de los compromisos contraídos” pero sin “poner en riesgo las condiciones que permitan la reactivación económica y la construcción de un sendero de desarrollo inclusivo y sostenible”.

Ningún país puede pagar su deuda a costa de que su pueblo quede sin salud, sin educación, sin seguridad o sin capacidad de crecer”, afirmó.

El Presidente Fernández reivindicó “las banderas de memoria, verdad y justicia” como “política fundamental” del Estado argentino desde 1983 en “la promoción y protección de los derechos humanos”.

También alertó por la posibilidad de que en “el mundo pos-pandemia” se agrave la crisis de refugiados y desplazados que afronta el planeta y nuestra región.

No podemos quedar pasivos frente a sanciones que suponen bloqueos económicos que solo asfixian a los pueblos en medio de esta crisis humanitaria”, sostuvo Fernández.

El presidente manifestó el compromiso de su gobierno de implementar políticas para combatir “la grave desigualdad de género” y aludió a la creación del “Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, así como un Gabinete Nacional para hacer transversales las Políticas de Género”.

Fernández ratificó la condena “al terrorismo en todas sus formas y manifestaciones”. Fue en ahí que dijo: “A 26 años del atentado a la sede de la AMIA quiero continuar la política iniciada en este ámbito en 2003 y requerir a las autoridades de la República Islámica de Irán que cooperen con las autoridades judiciales argentinas para avanzar en la investigación de dicho atentado”. También solicitó a la comunidad internacional que cumpla con “las solicitudes contenidas en las cédulas rojas de Interpol ante la eventual presencia de un imputado en sus territorios, algo que Argentina jamás dejó de reclamar”.

Al final de su discursó aludió a la reafirmación de “los legítimos e imprescriptibles derechos de soberanía de la República Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes”, que, dijo “se encuentran ocupados ilegalmente por el Reino Unido desde hace ya más de 187 años”.

Recordó que este año se cumplen 55 años de la resolución 2065 de la ONU que solicitó a la Argentina y al Reino Unido “mantener negociaciones que permitiesen alcanzar una solución pacífica y definitiva a esta disputa de soberanía”.

“El Reino Unido persiste en su actitud de desoír el llamado a reanudar las negociaciones respecto de la disputa territorial y ha agravado la controversia por los llamados a la explotación ilegal y unilateral de los recursos naturales renovables y no renovables en el área, acción contraria a la resolución 31/49 de esta Asamblea”, criticó el presidente Fernández. También condenó “la injustificada y desmedida presencia militar en las Islas” por parte del Reino Unido.

Por la corresponsalía de Buenos Aires.




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