"Toda mi vida enseñé que no debe ser delito y que es un problema de salud pública", sostuvo el presidente electo.


El presidente electo Alberto Fernández ratificó su posición a favor de la despenalización del aborto al afirmar que no debe ser considerado un delito, al tiempo que subrayó que “el Estado debe garantizar a la mujer acceder” a la interrupción voluntaria del embarazo “en condiciones de asepsia”.

Así lo hizo durante la conferencia magistral que brindó en la noche del martes en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), durante el penúltimo día de visita al país, al ser consultado sobre el tema por una estudiante argentina que llevaba un pañuelo verde, símbolo de la legalización del aborto.

Cientos de mujeres participan en una concentración a favor del aborto legal durante el XXXIV Encuentro Nacional de Mujeres este sábado, en La Plata (Argentina). Crédito: EFE/ Demian Alday Estévez.

Toda mi vida enseñé que el aborto no debe ser delito y creo que no debe ser delito. El Estado debe garantizar a la mujer acceder al aborto en condiciones de asepsia”, expresó Fernández al responder la pregunta.

En ese marco, el mandatario electo dijo que el aborto es “un problema de salud pública” ya que las mujeres sin recursos “recurren a practicarse el aborto en condiciones muy malas”, lo que pone en riesgo sus vidas.

Vista general de la sesión del Senado para debatir el proyecto de ley sobre el aborto el miércoles 08 de agosto de 2018, en Buenos Aires (Argentina). Crédito: EFE/David Fernández.

Además, recordó que el hecho de que se legalice el aborto “no significa que las mujeres estén obligadas” a interrumpir el embarazo. “Aquella que piense que abortar no es una buena salida, simplemente lo que debe hacer es no abortar”, subrayó.

El 9 de agosto de 2018 el Senado rechazó un proyecto de ley que proponía la despenalización del aborto hasta la semana 14 de gestación, que había sido aprobado por la Cámara de Diputados.

Una manifestante en contra de la legalización del aborto alza un ejemplar de la Biblia en una protesta en Buenos Aires, Argentina, el 8 de agosto de 2018. Crédito: Pablo Albarenga/dpa.




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