El adolescente tenía el dispositivo sobre su pecho cuando recibió una fuerte descarga eléctrica que le costó la vida.


Un joven peruano de 18 años murió electrocutado al cargar su celular mientras dormía. Según las pericias, el adolescente se habría acosado con el dispositivo apoyado sobre su pecho.

El cuerpo de Ronaldinho Carlos Eulogio fue encontrado sobre la cama de su casa en la localidad de Huancayo, en Perú, horas después el accidente. Presentaba quemaduras en el pecho y las manos.

Por el momento, los investigadores barajan dos hipótesis. Por un lado, podría haber ocurrido que el joven recibiese una descarga eléctrica mientras intentaba reparar el cable. Otra posibilidad, es que haya estado durmiendo con el celular sobre su pecho.

“Esto puede causar que el teléfono se sobrecaliente y provoque un cortocircuito”, sostuvieron los expertos.

Adictos al celular

Un estudio dado a conocer de la Universidad de Arizona alertó que los jóvenes adictos al uso de sus teléfono inteligentes tienen más riesgo de sufrir depresión y soledad en el futuro y exhortó a poner límites de uso si es necesario.

“La conclusión principal es que la dependencia al teléfono inteligente predice el desarrollo de síntomas depresivos posteriores“, dijo Matthew Lapierre, profesor asistente en el Departamento de Comunicación de la Facultad de Ciencias Sociales y del Comportamiento en un comunicado.

Según un estudio, los jóvenes adictos al uso de sus teléfono inteligentes tienen más riesgo de sufrir depresión.

El estudio se basó en una encuesta realizada a principios de este año, en la que se midió la dependencia a los teléfonos móviles, participaron 346 estudiantes de entre 18 y 20 años de edad, a los que se les pidió que usaran una escala de cuatro puntos para calificar una serie de cuestiones como “me da pánico cuando no puedo usar mi teléfono inteligente”.

Los encuestados también respondieron preguntas diseñadas para medir la soledad, los síntomas depresivos y su uso diario de sus dispositivos celulares. Respondieron a las preguntas al comienzo del estudio y nuevamente tres o cuatro meses después.

El estudio se centró en jóvenes, principalmente, porque se trata de una generación que ha crecido con el uso del teléfono inteligente y se encuentra en una etapa de transición en la vida, en la que los jóvenes son más vulnerables a problemas de salud mental.




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