Es de Saladillo. Tiene 9 años y desde hace 4 lucha contra la enfermedad teniendo que atravesar varios tratamientos.


Leandro Locatelli recibió en 2015 la noticia de que tenía leucemia. Desde entonces, se atiende en el Hospital Garrahan, aunque el proceso de identificación de su diagnóstico no fue para nada fácil.

Su mamá, Silvia Aguirre, notó que estaba pálido y no comía. Lo internaron en el hospital de Saladillo, donde viven, y tras cuatro días le dijeron podía tratarse de una cardiopatía.

Llevó a Leandro a un cardiólogo que le encargó análisis y placas y lo derivó a la Fundación Favaloro en Buenos Aires, donde planeaban hacerle una resonancia, porque sospechaban que podía haber un tumor.

No llegaron a hacerla porque empezó teniendo dos ganglios inflamados pero, después, aparecieron más. Los tenía por todo el cuerpo. El pediatra llamó al Hospital Garrahan y lo derivaron. Le hicieron punciones sin anestesia, porque no había por dónde pinchar su cuerpito. Entonces, la oncóloga pudo darme el diagnóstico linfoma linfoblástico agudo“, recuerda Silvia.

Leandro sufrió una recaída en febrero de 2018 y tuvo que soportar varias sesiones de quimioterapia, 58 días en terapia intensiva y una traqueotomía. Cuando salió, ni siquiera podía caminar.

“Le quitaron la cánula en marzo de este año. Seguimos viniendo para los chequeos, pero el martes pasado tenía fiebre y adelantamos el viaje. Descubrieron que tenía gripe A. Gracias a Dios, respondió bien al tratamiento, pero nos quedamos porque le hacen una nueva punción”, relata Silvia.

Leandro tuvo que atravesar varios tratamientos.

A pesar de que Silvia hizo todos los trámites la primera vez que llegó a Buenos Aires, Leandro no es candidato para un trasplante de médula.”Me dice el médico que aunque apareciera un donante, su cuerpito no aguantaría. Y que si le vuelve la enfermedad, ya no hay nada que se pueda hacer por él”, dice angustiada su madre.

Estoy alquilando y la municipalidad me paga la renta, porque yo no puedo trabajar mucho. No tengo con quién dejar a Leandro y no puede quedar solo. A veces, se demoran hasta dos meses en pagar y yo tengo que sacar de la poca plata que tengo para no quedar en la calle”, cuenta Silvia que apenas cuenta con una ayuda de PAMI con la que solventa los gastos básicos del tratamiento.

Además, las paredes de la pieza del nene tienen humedad, lo mismo que el baño. La construcción es de material, pero vieja. Es sólo eso lo que pido: una casa para Leandro“.

Para ayudar a Leandro +5492344442667 Silvia Aguirre, mamá.




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