La principal alerta apunta a la eliminación de fuentes de trabajo en zonas actualmente protegidas.


El Banco Mundial (BM) oficializó este viernes una serie de observaciones respecto al reciente acuerdo que firmaron los países miembros del Mercosur con sus pares de la Unión Europea (UE). Las principales advertencias apuntan a la eliminación de fuentes de trabajo en las zonas que actualmente se encuentran protegidas para costear las desventajas en el comercio internacional.

El organismo considera que “el balance general es positivo” porque ninguno de los signatarios latinoamericanos (ya sea México con su ingreso al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) ni el Mercosur con su alianza con la UE) estaría expuesto a una gran transformación estructural: “el tamaño de los sectores agrícola y manufacturero permanecería prácticamente sin cambios”.

“Pero habrá reasignaciones importantes de recursos dentro de dichos sectores hacia las actividades más competitivas, desde las más protegidas. En general, el grado de complejidad económica de los signatarios latinoamericanos aumentaría y es esto, más que la transformación estructural, lo que conduciría a una aceleración del crecimiento económico”, agregó el documento.

El BM observó que “los impactos sociales también serán relativamente moderados” porque, detalló, “la renta de la tierra aumentará en los países del Mercosur, lo cual no es sorprendente dado que actividades como la producción de soja y la ganadería se encuentran entre los principales beneficiarios del acuerdo respectivo”.

“Pero la remuneración de la mano de obra debería aumentar en todos los casos, con los trabajadores calificados siendo más beneficiados en México y los no calificados en los países del Mercosur”, remarcaron.

Y respecto al impacto en el sector laboral, en el estudio titulado “¿La integración comercial como un camino al desarrollo?”, los analistas del BM suponen que “no debería haber grandes pérdidas anuales de empleo en los distintos sectores” pero alertaron sobre la situación en subregiones.

“También se prevén posibles efectos adversos. Si bien los impactos agregados y sectoriales sobre el empleo deberían ser pequeños, las consecuencias podrían ser importantes en subregiones específicas. En México, el T-MEC podría amplificar la divergencia entre un norte próspero y un sur rezagado. En los países del Mercosur, las subregiones donde se concentran las actividades protegidas podrían verse afectadas”, detallaron.

Y agregaron que ese “es el caso de las áreas productoras de azúcar, de ciudades especializadas en algunos subsectores manufactureros o de áreas que se benefician de subsidios territoriales que pueden ser incompatibles con los términos de los acuerdos”.

“Otra área que merece atención es el impacto medioambiental de los acuerdos. El crecimiento económico está asociado con más emisiones de dióxido de carbono. Pero además, uno de los subsectores que más se beneficia del acuerdo UE-Mercosur es la producción ganadera, la cual constituye una fuente destacada de emisiones de metano. La expansión de la producción ganadera también genera preocupación por la posible deforestación en Brasil”, ampliaron.

El BM concluyó en que “la integración comercial puede ser un camino hacia un desarrollo económico más rápido en América Latina y el Caribe, pero sólo si se cumplen ciertas condiciones”.

Entre las pautas más importantes, indicaron que se debe mirar más allá de la región en un momento de crecientes tensiones comerciales porque la vía multilateral para la integración comercial no parece prometedora; eliminar los obstáculos creados por insuficiencias en infraestructura, reglamentación y administración para aprovechar las oportunidades de los cuerdos; neutralizar los efectos negativos porque, adelantaron, “es probable que haya ganadores y perdedores”.

“Un número específico de subregiones y el medioambiente pertenecen a este último grupo. A falta de medidas complementarias adecuadas, las diferencias regionales podrían amplificarse y áreas específicas podrían verse perjudicadas. Mientras tanto, las emisiones de dióxido de carbono aumentarían y la superficie forestal disminuiría. Estos efectos negativos requieren políticas territoriales para corregir los desequilibrios y políticas ambientales para contener los daños”, insistieron.

Pronósticos de recesión

Recientemente, el BM estimó que la economía argentina cerrará 2019 con una contracción del 3,1% y en 2020 seguirá en caída con una merma del 1,2%.

La recesión argentina se profundizará antes de que comience la recuperación”, fue la conclusión del BM.

El mal pronóstico para la Argentina se enmarca en una América Latina y Caribe que está nuevamente en una fase de “desempeño deslucido”.

La región tendrá un crecimiento estimado de 0,8% en 2019, con una mejora de las perspectivas para el próximo año con una expansión de 1,8%, destacó la entidad.

Por Corresponsalía Buenos Aires.



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