La pareja real se habría instalado en una villa cuyo alquiler semanal supera los 100 mil dólares. Además, fue criticada la utilización desmedida de un jet privado, algo que va contra los ideales ecológicos manifestados por Harry.


Desde su boda en mayo de 2018, el matrimonio de los duques de Sussex ha estado marcado por la polémica y las críticas de la prensa británica contra Meghan Markle, la esposa del príncipe Enrique y nuevo miembro de la familia real.

La causa del último revuelo ha sido por varios factores que giran en torno a los festejos por el cumpleaños número 38 de la exactriz. En primer instancia, por el gran gasto que supuso su hospedaje en villa Sa Calma (Vista Alegre, Ibiza). La renta semanal de la lujosa estancia es de 108 mil libras, algo cercano a los 132 mil dólares.

Villa Sa Calma, lugar donde se hospedó la pareja real (Foto: Isle Blue).

Sin emargo, lo que mayor conmoción trajo fue la utilización de un avión privado hasta cuatro veces en dos semanas para sus vacaciones, acentuado también en los traslados a España y Niza por el cumpleaños de Meghan, un gesto que ha sido considerado por algunos medios como “hipócrita”. Esto es debido a la alta contaminación y el elevado coste de los vuelos que contradice el compromiso de Harry contra la pobreza y el cambio climático.

Debido a las reproches de la prensa, el cantante Elthon John, amigo íntimo de la princesa Diana, salió en defensa de los duques asegurando que fue él quien había proporcionado el jet privado y negó que la pareja lo hubiera alquilado.

Elton John con Meghan (REUTERS).

Recientemente, el nieto de la reina Isabel II también generó opiniones negativas por asegurar, en una entrevista para la edición británica de Vogue con la primatóloga Jane Goodall, que solo tendría “dos hijos como máximo” con Meghan como parte de su compromiso para salvar el planeta.

Algunos medios británicos como The Sun o The Guardian consideraron que hay otras formas más útiles para luchar contra el cambio climático como cambiar el estilo de vida lujoso de la Casa Real británica. El accionar de la pareja real sigue dando tela para cortar.





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