El presidente brasileño se reunió con sus aliados y les pidió que respalden al gobierno. También habló del empresario Batista.


Michel Temer, el presidente brasileño, aseguró que permanecerá en el gobierno a pesar de la crisis que lo acorrala luego de ser acusado de corrupción ante el Supremo Tribunal Federal con base en la delación de un empresario.

 Temer afirmó que renunciar sería admitir la culpa de los cargos de corrupción que le imputan, y desafió a que lo derriben del cargo.

“Mantengo la serenidad: no voy a renunciar. Si quieren, que me derriben, porque si yo presento la renuncia es una declaración de culpa”, dijo Temer en una entrevista con el diario Folha de Sao Paulo ofrecida anoche en el Palacio de la Alvorada.

El mandatario recibió a un grupo de aliados en la noche del domingo, a quienes informó que resistirá “hasta el fin” en el gobierno.

El titular del Senado, Eunio de Oliveira, y el de la Cámara baja, Rodrigo Maia, estuvieron en la reunión que se realizó en la residencia oficial, el Palacio Alvorada

No estuvieron presentes los dirigentes del Partido de la Socialdemocracia Brasileña, una de las dos agrupaciones más importantes de la coalición oficialista, que suspendieron su participación horas antes de la reunión. Temer instó a sus interlocutores a respaldar al gobierno y continuar con su labor en el Congreso para apoyar las reformas enviadas por el Poder Ejecutivo, especialmente la previsional y laboral.

En la reunión del domingo por la noche el presidente, que admitió haberse reunido con Batista, manifestó duras críticas al empresario al que calificó como un “rematado delincuente”.

El sábado Temer anunció en un mensaje que solicitará al Supremo Tribunal Federal la anulación de la investigación que le fue abierta la semana pasada, alegando que la grabación fue adulterada.

Entretanto la Orden de Abogados de Brasil convocó a una reunión extraordinaria que en la madrugada de ayer aprobó por 25 votos a 1 la apertura de un impeachment contra el mandatario.






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