Lucas Romero, director de la consultora, sostuvo que nos comportamos "como si estuviéramos ante un escenario de balotaje".


Una reciente encuesta de Synopsis refleja un escenario polarizado entre Juntos por el Cambio y el Frente de Todos. Su director, Lucas Romero, entrevistado por este medio, dice que entre ambas ya concentran el 80% del electorado. “Hay que irse a 1999, cuando había una lógica de partidos que respetaba el bipartidismo y dominaba la Argentina. En ese momento, De la Rúa y Duhalde sumaron más del 86%”, apuntó.

-¿Cuándo arranca a tendencia a la polarización?

-A comienzo de año, le preguntamos a la gente “¿qué le gustaría que suceda?”. La respuesta mayoritaria fue “que gane una nueva alternativa”. Efectivamente había un electorado vacante que demandaba una nueva alternativa. Lo llamé “el agotamiento de la grieta”. Tanto Macri como Cristina tenían más de un 50 por ciento de imagen negativa. Parecían liderazgos desgastados…

Elecciones PASO 2019

-¿Por qué no anduvo esa tercera vía?

-Lo intentaron (por Alternativa Federal) pero no hubo consensos, no hubo mecanismos para llegar a acuerdos. Y los dos polos operaron sobre ese centro y terminamos teniendo este escenario tan polarizado.

-¿Qué motiva esta polarización?

-Que hoy estén ganando esos dos espacios no es por adhesiones positivas. No están consiguiendo votantes convencidos. Hay muchos votantes guiados por el rechazo.

-¿Hacia allí apunta la campaña?

-Sí. Esto te explica el nivel de debate público. Los dos espacios están más focalizados en asustar que en seducir. El oficialismo apela al fantasma de Cristina, al kirchnerismo, Venezuela y Alberto Fernández habla de la crisis económica. Quizás tenga más vocación propositiva pero sigue teniendo un discurso basado en “si gana Macri, la situación económica va a seguir mal o va a empeorar”. Está bajo disputa un electorado al que se lo seduce con el espanto más que con el encanto.

Alberto Fernández y Cristina Fernández, candidatos del Frente de Todos. (Foto:Web)

-¿Cómo opera esta sensación de polarización en el votante?

-Lleva a pensar a la gente “aquí la pelea es entre dos”. La discusión se concentra entre los espacios mayoritarios y se favorece el llamado “voto estratégico”, el voto útil. Algunos votantes abandonan sus preferencias porque entienden que ya no hay chances y deciden ir a participar por la pelea principal.

-¿Se anticipó el voto útil en los tiempos electorales?

-En las primarias, la gente suele buscar información. Como ahora se está consolidando la idea de que la pelea es entre dos, el voto útil se adelanta a las PASO. Lo llamo “la balotización” del proceso electoral. Estamos pensando y definiendo nuestros comportamientos como si estuviéramos ante un escenario de balotaje. Y eso condiciona todo. El elector no vota al candidato que más prefiere.

-¿Cómo es ese tipo de voto?

-Mayoritariamente, un voto de tendencia negativa. Se tiende a votar “en contra de” más que buscar una segunda preferencia en orden positivo. No va a buscar el segundo candidato que más te gusta. Ese voto busca evitar lo que no se quiere que suceda.

-¿Quién se beneficia?

Eso explica por qué el oficialismo viene creciendo. Una porción del electorado disconforme con la gestión del Gobierno, al tener enfrente una oferta opositora que contiene la figura de Cristina Fernández, se decide por el rechazo.

Mauricio Macri y Migual Ángel Pichetto, candidatos del oficialismo. (Foto: EFE/PRENSA JUNTOS POR EL CAMBIO)

-Volvamos al año pasado, cuando no había tanta polarización…

-Cuando no se está en un proceso electoral, la gente tiende a evaluar, a analizar, a sacar conclusiones. ¿Qué pasaba? La gente venía viendo a un gobierno que no podía resolver los problemas económicos, y entonces la evaluación que se hacía era muy mala. En cambio, en un proceso electoral, el electorado que no tiene preferencias claras, compara. “Está bien, lo de Macri es malo, pero cuál es la alternativa?”, se plantean muchos. En esa perspectiva comparativa, el gobierno está mejor.





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