Hasta el jueves habrá reuniones del Gobierno con los radicales, que presionan tras sus triunfos en Mendoza y Jujuy.


“Los fines de semana uno cae en excesos. ¿No? Siempre pasa lo mismo”, dijo el presidente Mauricio Macri. Después brindó por las libertades de expresión y de prensa, en ese orden; halagó con un comentario a algunos de los allí presentes, ganadores del Martín Fierro; se mojó los labios con champán de la copa que sostenía en la mano; se rehusó a responder preguntas y, sin abandonar su sonrisa, dio media vuelta y caminó hasta su despacho.

Junto a él se retiró su secretario general, Fernando De Andreis. Y segundos después, tras amagar con hablar, pero al final rehusarse, el jefe de Gabinete, Marcos Peña. Un total de un minuto y cinco segundos, desde la aparición hasta la salida de Mauricio Macri del comedor presidencial del primer piso de la Rosada, en el brindis postergado (la fecha fue el viernes pasado) por el Día del Periodista.

El rostro de Macri, pese a la sonrisa, reflejaba cansancio. Por la mañana había encabezado la reunión de Gabinete en la que el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, llevó la voz cantante sobre la evaluación del superdomingo electoral. Después había recibido a su par colombiano, Iván Duque, en visita de Estado, segunda de ese tipo en cuatro días, tras la del jueves del brasileño Jair Bolsonaro.

Los “excesos” finsemaneros fueron una humorada con la que Macri aludió a que los sandwiches allí servidos permanecían sin tocar. Ninguna connotación política a lo sucedido el domingo en las cuatro elecciones provinciales y las Paso mendocinas, ante las cuales el Presidente, como el jefe de Gabinete, al decir de un funcionario allí presente, “usaron el blindex”: retirarse sin hablar. De ese modo eludieron tener que adelantar definiciones sobre la pregunta del millón: tras las victorias de Gerardo Morales y de Alfredo Cornejo, ¿el Presidente accederá finalmente a que el vice que lo acompañe sea un radical?.

Sin embargo, a esas y otras preguntas se refirió la fuente gubernamental allí presente. Para esa hora del lunes el jujeño Morales ponía en duda la estrategia del jefe de Gabinete y del asesor Jaime Durán Barba, y advertía que así Macri podría perder en primera vuelta. Suscribía esa idea el senador radical mendocino Julio Cobos, quien apuró una definición: “Si especulamos mucho para una segunda vuelta, podemos perder en la primera”.

La fuente en cuestión confirmó que hasta el jueves, Peña, Frigerio y el jefe nacional del PRO, Humberto Schiavoni, recibirán a los distintos referentes de “las tribus radicales”, como las llamó. Entre ellos, los radicales cordobeses Mario Negri y Ramón Mestre, probablemente mañana.

Pero al mismo tiempo la fuente bajó las expectativas radicales en torno a que el vice sea un UCR. Según la fuente, el problema es que su fragmentación impide al radicalismo proponer un candidato de consenso: “Cuando un sector propone a uno, otro lo veta”. Reconoció, sin embargo, que el único que reúne esa condición es el mendocimo cofundador de Cambiemos, Ernesto Sanz, “pero él ha dicho que no quiere serlo”.

También minimizó la trascendencia electoral que para Macri puede tener quién sea su compañero de fórmula. Esta consideración remitió a lo que el empresario Nicolás Caputo, el “hermano de la vida” de Macri, dijo a este diario el jueves antes del almuerzo con Bolsonaro: “El vice será alquien que no reste”.

Aquella fuente recordó además que Cambiemos no es una coalición de gobierno sino electoral, aun cuando admitió que en caso de reelección de Macri, el Gobierno tendrá que tener características distintas. También remarcó que el vice deberá contar con la confianza plena de Macri. Contrastó en ese sentido la relación conflictiva de últimos vice (Chacho Alvarez, Cobos) con la de Gabriela Michetti en estos cuatro años. Y adelantó que la semana próxima, no tan cerca de la fecha límite para presentar las listas, el sábado 22, se anunciará quién será el candidaro a vice de Cambiemos.






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