También aludió al secuestro del joven, Ramona Sánchez, quien fuera vecina de Alta Gracia y está radicada en San Luis.


El martes 11 de diciembre, en una nueva audiencia de la “Causa Montiveros” que investiga en Córdoba crímenes de lesa humanidad ocurridos durante la última dictadura; dos testigos se refirieron a la desaparición del joven Hugo Pavón, secuestrado en Alta Gracia el 30 de abril de 1976.

Una voz retumba en medio de la tortura

Frente a los jueces del Tribunal Oral Federal número 1 de Córdoba, el abogado y Asesor Letrado municipal Daniel Villar recordó la arbitraria detención que sufrió con dos compañeros de la Universidad el 3 de mayo de 1976 en la capital provincial. Relató que tras pasar por el Policlínico Policial, fue llevado al Departamento de Informaciones (D2), a la vuelta del Cabildo. Allí manifestó haber oído cómo lo torturaban a Pavón, a quien reconoció cuando les dijo a los captores que era artesano y de Alta Gracia.

“Lo reconozco a pesar de que estaba vendado y golpeado”, expresó Villar, quien manifestó no haber tenido trato cercano con Pavón mientras vivían en Alta Gracia, más recordarlo vendiendo sus artesanías en el centro.

Recuerdan a Hugo Pavón en Causa Montiveros

El mismo día que Villar fue llevado al D2 habría ocurrido la feroz tortura. Al día siguiente, recordó haber escuchado “un impacto de bala muy cerca de donde estábamos” y a gente referirse a la sangre que perdía la persona que había sido ultimada: “Pierde como un lechero”.

“Yo nunca más lo vi a Pavón ni supe nada de esta persona herida”, concluyó Villar, aventurando la posibilidad de que la víctima de aquel disparo haya sido el artesano altagraciense.

“Le pegaron mucho, lo torturaron mucho”

Desde San Luis, por videoconferencia, también testimonió en la audiencia del martes 11 de diciembre, Ramona Ángela Sánchez, quien viviera en un pequeño departamento vecino del de Hugo Pavón en 1976, en Avenida del Libertador al 1700, y que fuera detenida en el mismo espectacular operativo.

Hugo Pavón

Hurgando en su memoria, Sánchez describió a Hugo Pavón: “No pasaba del metro 70, era más bien gordito, rellenito. La mamá lo alimentaba bien, era hijo adoptado, era único hijo. Mirada clara, no hablaba, estaba en otro mundo, era artesano. Decía no tener novia, tenía 20 años. Con mirada apacible y vida apacible”. Y recordó con dolor: “Le pegaron mucho, lo torturaron mucho”.

Como secuela del terror de esos días, Sánchez señaló: “Me sentí culpable por estar viva y Huguito no”.






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