Cambian los valores del colesterol: los resultados que ahora se consideran peligrosos
Nuevas guías médicas bajan los límites del colesterol LDL y recomiendan intervenir antes para prevenir enfermedades cardíacas.


Las nuevas guías clínicas para el manejo del colesterol establecen valores más estrictos y recomiendan actuar antes, es que un análisis de sangre puede anticipar el riesgo de sufrir un infarto o un accidente cerebrovascular.

Las recomendaciones fueron elaboradas por el American College of Cardiology (ACC) y la American Heart Association (AHA), junto con otras sociedades científicas, y actualizan los criterios utilizados hasta ahora para prevenir enfermedades del corazón.

El documento propone un enfoque más integral y personalizado para tratar el colesterol alto, uno de los principales factores de riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares.
La actualización se basa en la evidencia científica más reciente sobre la dislipidemia, un término que engloba las alteraciones en los niveles de colesterol y triglicéridos.
Según las nuevas recomendaciones, el colesterol LDL (conocido popularmente como “colesterol malo”) debería mantenerse en niveles más bajos que los sugeridos en guías anteriores:
Las guías también aconsejan iniciar tratamientos antes de lo que se hacía hace una década, especialmente si los cambios en el estilo de vida (como mejorar la alimentación o aumentar la actividad física) no logran reducir los niveles de colesterol.
“Sabemos que el 80% o más de las enfermedades cardiovasculares se puede prevenir y que el colesterol LDL elevado es una parte importante de ese riesgo”, explicó el cardiólogo Roger Blumenthal, presidente del comité de redacción de la guía.
En paralelo a estas recomendaciones médicas, la ciencia nutricional también cambió su enfoque sobre el colesterol presente en los alimentos.
Durante décadas se creyó que consumir alimentos con colesterol elevaba directamente los niveles en la sangre. Por esa razón, desde los años 60 las guías alimentarias aconsejaban limitar su consumo a 300 miligramos diarios.

El ejemplo más conocido era el huevo, cuya yema contiene colesterol y durante mucho tiempo fue señalado como un alimento que debía evitarse.
Sin embargo, esa recomendación fue eliminada en 2016 luego de que numerosos estudios científicos no encontraran una relación clara entre el colesterol dietario y el riesgo de enfermedad cardíaca.
Hoy los especialistas coinciden en que las grasas saturadas tienen un impacto mucho mayor en el colesterol sanguíneo que el colesterol presente en los alimentos.

Los expertos señalan que algunos productos ricos en grasas saturadas pueden elevar los niveles de colesterol en sangre porque afectan la capacidad del hígado para eliminarlo del organismo.

Entre los principales se encuentran: