El mismo habría usado material no autorizado en la operación de cadera de una menor que terminó con graves heridas.


Imputaron a un traumatólogo del Hospital Zatti de Viedma por un caso de mala praxis a una niña. Se trata del médico Reinaldo Galaburri y la causa está en manos de la fiscal Maricel Viotti Zilli. 

El traumatólogo está acusado por el delito de “lesiones gravísimas culposas e incumplimiento de los deberes de funcionario público”, según detalla VDMNoticias. La causa se basa en una cirugía de cadera que se le realizó a una menor y que le provocó heridas graves. 

En la acusación se detalla que el médico colocó un tornillo que no se correspondía con los elementos que entregó la empresa que proveía le material para la cirugía. “Esa situación se comprobó porque el médico devolvió el kit completo previsto para tal intervención, por lo cual se desconoce la procedencia del tornillo utilizado”, informaron desde el Ministerio Público Fiscal.

Una vez que la pequeña recibió el alta, su salud empeoró y tuvo que ser nuevamente intervenida quirúrgicamente. En esta oportunidad, la operación fue realizada por otro médico y duró tres horas.

A pesar de que la cirugía fue prolongada, el profesional no logró quitar el tornillo “porque ninguno de los instrumentos previstos para tal fin eran compatibles” y en el historial clínico de la niña no había información. 

Ante esta situación la menor convivió dos años con el tornillo en su organismo hasta que tuvieron que realizarle una operación para el “reemplazo total de cadera”.

Damián Torres, fue el abogado querellante en representación de los padres de la niña; este acompañó los cargos de la Fiscalía. Mientras que el traumatólogo es defendido por Manuel Maza. 

El juez Juan Martín Brussino aceptó los cargos en contra de Galaburri y dio un plazo de cuatro meses para que se realice la investigación correspondiente.






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