Buscan voluntarios para vivir en la Patagonia: alojamiento y tres comidas al día a cambio de 30 horas de trabajo semanales
Una histórica estancia reconvertida en complejo sustentable en Camarones convoca a postulantes de entre 22 y 60 años para colaborar treinta horas semanales frente a una reserva marina.

Instalarse durante semanas frente a la inmensidad del Mar Argentino suele figurar entre las aspiraciones más postergadas para quienes buscan distanciarse del pulso frenético de las metrópolis. En las inmediaciones de Camarones, una pintoresca localidad costera de la provincia de Chubut caracterizada por sus acantilados agrestes y su rica biodiversidad austral, un establecimiento de hospitalidad ecológica diseñó un modelo de residencia compartida que sortea las barreras monetarias tradicionales. A través de la red global Worldpackers, el complejo abrió una búsqueda comunitaria orientada a perfiles activos dispuestos a integrarse a la vida de campo a cambio de sustento íntegro.

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La propuesta se asienta sobre el predio de una antigua estancia patagónica emplazada en un punto neurálgico para la conservación ambiental, lindante con áreas protegidas donde conviven apostaderos de fauna marina, pingüinos, lobos marinos y aves costeras. Lejos de la lógica del hospedaje convencional, la finca combina el descanso rústico con la producción autosustentable: cuenta con una huerta agroecológica de manejo biodinámico, un sector avícola tradicional y la cercanía de un viñedo pionero que madura sus racimos al influjo del viento oceánico.

Quienes resulten elegidos asumirán un esquema polifuncional donde ninguna jornada resulta idéntica a la anterior. La dinámica diaria contempla tareas en la siembra y cosecha de hortalizas estacionales, la alimentación y resguardo de las aves de corral, el acompañamiento en la elaboración y servicio del menú gastronómico, además de tareas de albañilería ligera, carpintería y mantenimiento general de las instalaciones. El compromiso temporal contempla treinta horas semanales divididas en dos segmentos: dos horas durante la mañana y tres horas al promediar la tarde, a lo largo de seis jornadas operativas con un día completo de descanso semanal.

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La contraprestación elimina por completo el costo de vida cotidiano del viajero en el territorio austral. Además del alojamiento en instalaciones compartidas del casco rural, los participantes acceden a las cuatro comidas diarias sin cargo elaboradas primordialmente con ingredientes de la propia granja. El beneficio añade libre uso del lavadero, disponibilidad de bicicletas de montaña para pasear por la costa y participación en excursiones guiadas por los senderos marítimos de la reserva.

Flexibilidad de postulaciones y requisitos: pautas de autogestión para el viaje
La convocatoria admite presentaciones individuales, en pareja o con amistades, abrazando una franja etaria inclusiva que abarca desde los 22 hasta los 60 años y sin demandar certificaciones lingüísticas complejas. Las estadías pueden prolongarse hasta sesenta días continuos, tramitándose las vacantes mediante el perfil de usuario en la plataforma digital.

Los aspirantes deberán contemplar que el programa no financia los pasajes terrestres o aéreos hasta el extremo sur del país, como tampoco la contratación del seguro médico obligatorio ni traslados recreativos particulares fuera de la estancia.

Este formato de inmersión rural evidencia cómo el turismo colaborativo redefine la relación entre el viaje y el territorio. Canjear tiempo y trabajo genuino por vivencias formativas en paisajes indómitos transforma unas vacaciones en un aprendizaje de autosuficiencia, sustentabilidad y comunión profunda con la naturaleza patagónica.