Aurelio Rojas, cardiólogo, alerta sobre el uso del aceite de oliva: “El error más frecuente lo comete casi todo el mundo y puede lograr que se pierdan varias propiedades”
Especialistas en salud cardiovascular destapa el fallo más común al almacenar el oro líquido junto a los fogones, recordando que el calor y la luz destruyen sus valiosas propiedades antioxidantes.

El aceite de oliva constituye sin discusión la piedra angular de la gastronomía mediterránea y una de las grasas vegetales más saludables para el organismo humano gracias a su excepcional perfil nutricional. Sus potentes antioxidantes naturales desempeñan un papel protector clave en el control de la presión arterial, la prevención de la aterosclerosis y la correcta optimización en la absorción de nutrientes esenciales. Integrar este ingrediente en la dieta diaria se considera un acierto absoluto para cuidar el sistema cardiovascular, ya que aparece de forma constante en ensaladas, tostadas, guisos e innumerables recetas tradicionales.

Qué es "hobosexualidad", la tendencia europea de buscar pareja para conseguir una vivienda que podría llegar a la Argentina
Sin embargo, a pesar de su aparente versatilidad en los fogones, la inmensa mayoría de la ciudadanía comete un error doméstico muy grave que compromete tanto la salud como el desembolso económico realizado. A través de sus perfiles divulgativos, el cardiólogo Aurelio Rojas advierte con contundencia que mantener el recipiente de aceite junto a la fuente de calor mientras se cocina arruina sus mejores cualidades. Desperdiciar las bondades de un buen producto por un mal hábito de almacenamiento es un contrasentido que el especialista insta a corregir de inmediato para proteger nuestro bienestar.

El peligro invisible junto a la placa: cómo el calor y la luz destruyen los compuestos bioactivos
Dejar la botella o la aceitera apoyada permanentemente al lado del fuego expone el líquido a una combinación letal de radiación lumínica y altas temperaturas ambientales.

La conmovedora reflexión de Jorge Luis Borges, escritor argentino, que sigue vigente: "La belleza es ese misterio hermoso que no descifran ni la psicología ni la retórica"
Estas condiciones térmicas adversas aceleran de forma drástica la degradación de los elementos protectores, despojando al producto de su riqueza biológica original.
La solución de almacenamiento óptimo: el refugio de los lugares oscuros, frescos y secos
Para preservar intactas las virtudes del oro líquido, el cardiólogo aconseja apartarlo de la zona de cocción inmediatamente después de cada uso culinario.

Guardar el envase en el interior de un armario cerrado, protegido de la claridad y de los focos térmicos directos, garantiza una conservación prolongada y segura.
El uso culinario adecuado: priorizar el consumo en crudo frente a las cocciones agresivas
Aunque cocinar con aceite de oliva sigue siendo una opción infinitamente superior a las grasas animales, el especialista recuerda que su máximo potencial se obtiene al utilizarlo sin someterlo a calor.

Evitar que la grasa alcance el punto de humeo y desterrar la mala práctica de reutilizar el aceite sobrante de frituras anteriores protege directamente nuestra salud metabólica.
La prevención de la oxidación crónica: cuando los pequeños hábitos protegen la salud cardiovascular
Cuidar los detalles cotidianos en el manejo de los alimentos evita la ingesta de sustancias alteradas por la oxidación térmica y potencia los efectos cardioprotectores de la dieta.

Asimilar las pautas del experto médico transforma la cocina en un espacio de prevención activa, donde cada gesto consciente suma años de vitalidad al organismo.
Hacia una cultura gastronómica consciente: el respeto absoluto por la calidad de los ingredientes
Revisar la forma en que manipulamos y almacenamos nuestros productos básicos demuestra que la verdadera excelencia culinaria nace del conocimiento científico y el cuidado diario.

Corregir el error de dejar el aceite junto a los fogones resume la gran lección cardiológica: proteger nuestro corazón comienza por cuidar el oro líquido desde el momento en que entra en nuestra cocina.