Se quedó dormido en la sala: el insólito inicio del juicio contra Pity Álvarez por homicidio
El exlíder de Viejas Locas e Intoxicados llegó tarde al tribunal y se quedó dormido en plena audiencia. Los detalles de una jornada bizarra y dramática.


Durante la madrugada del 12 de julio de 2018, el Pity Álvarez le disparó cuatro balazos a Cristian Maximiliano "Gringo" Díaz en el Barrio Samoré de Villa Lugano. Tras años de postergaciones, internaciones y especulaciones sobre su salud mental, finalmente comenzó el juicio oral contra el músico por homicidio agravado por el uso de arma de fuego, un delito que contempla penas de entre 11 y 25 años de prisión.

Sin embargo, la primera jornada en los tribunales porteños de la calle Paraguay no estuvo marcada por los alegatos, sino por un escenario tan desolador como insólito: el imputado se quedó profundamente dormido en la sala y sus ronquidos interrumpieron la lectura de la acusación.

La jornada arrancó con demora y tensión. "Está durmiendo en su casa de Zona Norte", reconocía un allegado al músico pasadas las 10 de la mañana. A las 10:35, en medio de un ingreso caótico donde la masa de fotógrafos y cronistas tiró varias motos estacionadas en la vereda de Recoleta, Pity apareció escoltado por la policía.
De lentes oscuros, sombrero negro y luciendo una remera con la frase "Si esperás, vas a entender" (verso de su clásico tema "Nunca quise"), el cantante se sentó junto a su defensa oficial en la sala del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N° 29.
Antes de caer rendido por el sueño, Álvarez caminó a paso lento hacia el micrófono del banquillo de los acusados para responder las preguntas de filiación requeridas por el juez Gustavo Groerner. En un tono de voz apagado y entrecortado, muy distante del enérgico frontman que llenaba estadios, el músico mostró serias dificultades para recordar datos básicos.
Al ser consultado por su número de DNI, admitió no recordarlo y dudar de poder reconocerlo si se lo leían. Tampoco pudo precisar el nombre completo de su madre.

“Mi profesión en este momento es la música”, atinó a definir ante los magistrados, mientras explicaba que atraviesa problemas físicos como secuelas de una operación de cadera, hipertensión y un cuadro de diabetes que lo obliga a medicarse a diario con asistencia de su entorno.

Uno de los momentos más llamativos de la indagatoria ocurrió cuando el tribunal le indagó sobre sus consumos problemáticos: "Tal vez sí padecí adicciones. No lo estoy actualmente. Fui adicto a la pasta base, pero no consumo desde el '92. Ahora coqueteo con marihuana, pero nada más", afirmó el cantante.
Además, reconoció que no maneja dinero ni está capacitado para firmar contratos, limitándose a usar una billetera virtual que le gestiona su hermana.
Tras brindar sus datos, el ex Intoxicados regresó a su asiento y su estado de somnolencia se volvió total. Con los brazos cruzados y la cabeza inclinada, el músico comenzó a cabecear y a bostezar pesadamente hasta quedarse dormido por completo. Advertido por la situación, su defensor oficial, Javier Marino, interrumpió el debate para lanzar un desesperado pedido a las autoridades judiciales.

"Perdón señores jueces, el señor Álvarez no está presente. No me parece razonable que se someta a juicio una persona que no está. Tiene una disminución importante de su capacidad", argumentó el letrado, solicitando la suspensión inmediata de la audiencia y un plazo de al menos dos meses para que el Cuerpo Médico Forense vuelva a evaluarlo.
Mientras la secretaria del tribunal continuaba leyendo la instrucción del caso, la sala quedó en silencio y comenzaron a escucharse con claridad los ronquidos del imputado. Pese al dramático cuadro exhibido por la defensa, los jueces rechazaron el planteo de nulidad. El tribunal argumentó que los peritajes médicos previos avalan que el músico posee un estado de conciencia suficiente para comprender el proceso y responder adecuadamente, tal como lo había demostrado minutos antes.
Sin margen para frenar el proceso, la primera jornada llegó a su fin. Para que Álvarez pudiera ponerse de pie y abandonar los tribunales, los oficiales tuvieron que darle leves golpes en el hombro para despertarlo. Con pasos tambaleantes y sin emitir palabras, subió a la camioneta 4x4 de su amigo el Padre César para regresar a su domicilio, en el inicio de un juicio que promete ser tan complejo en lo judicial como desgarrador en lo humano.