Verónica Robledo, actriz y dramaturga tucumana: "El teatro te hace muy bien a la cabeza"
La actriz repasó su vocación por el teatro y los proyectos que encara en simultáneo.


Verónica del Carmen Robledo (conocida en redes como "Mateo", en referencia a su hijo, aunque aclaró que ese no es su apellido) atraviesa un momento de intensa actividad teatral en Tucumán. Tiene en marcha, entre estrenos y reposiciones, cuatro obras distintas, cada una en una etapa diferente de producción. En una entrevista en el programa Tucumán con Todo, la artista desglosó la amplia agenda que viene gestionando.
El domingo 6 de septiembre se estrena "He visto a Dios". Robledo explicó qué distingue a esta versión del texto original: "Es una obra maravillosa dirigida por Jorge de la Saleta, si bien es un clásico de 1930, pero lo que tiene de buenísimo esta apuesta es de que se transformó el texto original haciendo un texto más contemporáneo, más actual a la medida de las nuevas generaciones, porque por ahí es lo que más gusta". Y aclaró que no se trata de un recorte, sino de una actualización: "Es actualizar el clásico".
Sobre el formato particular de la puesta, detalló: "La obra, si bien se llama Eh visto a Dios un ensayo, es como si la obra fuera un ensayo. Entonces el actor debate con el director mientras va transcurriendo la obra, van ingresando nuevos actores, como que recién se van conociendo, es como si fuera todo un ensayo. Es muy dinámico, divertido, la verdad que es una apuesta maravillosa". Sobre la trama, resumió: "Es de un italiano que era muy, muy ambicioso y su único fin era el futuro de su hijo, pero al su hijo morir, él, bueno, ahí es donde ve a Dios". De la Saleta, que además es director de ópera, asume en esta puesta el doble rol de director y actor.
El 19 de septiembre presenta "Rianse", un ciclo de cuatro microteatros escritos junto a su amigo y compañero, a quien llama Gerardito: "Nosotros escribimos estas micro obras que son todas cómicas", contó, y las describió una por una: "Una trata de dos hermanas que van a ir al cumpleaños de una prima y es muy bizarra. Después la segunda es de una casa de citas de una señora grande con su empleada doméstica que se encuentran ahí. La tercera habla de una crisis, de que cuando se frota una lámpara sale un diablo en vez de un genio. Y la cuarta de una mujer que va a robar al colectivo". Sobre el proceso de escritura, agregó: "La verdad que nosotros nos reímos muchísimo, nos matábamos de risa, la pasamos increíble. Y por ahí también eso se transmite mucho al público".
A principios de octubre se estrena "El Penante", escrita por Manuel Macarini (dramaturgo y escritor) y protagonizada por Marco Cerda. Robledo describió su eje temático: "Es una obra impresionante que habla esto del personaje, que va buscando su identidad de la gente de la calle que por ahí a veces no se ve, no se escucha". Y remarcó el equilibrio de tonos que encontró en el texto: "Si bien también está puesto mucho de comedia ahí, porque yo la verdad que me mataba de risa y a la vez decía, wow, qué fuerte que está".
La cuarta obra es "Matilda, la Hija de los Dioses", escrita por ella misma y estrenada el año pasado, que regresa a escena en octubre con un elenco de 20 actores. Sobre la elección de salas grandes para esta puesta en particular, explicó: "Presentamos en sala grande porque Matilda tiene, son 20 actores, a los que tengo que pagarles, entonces siempre trato de hacerlo en sala grande como para decir, bueno, también se saca algo". Consultada sobre si recuperó la inversión, fue directa: "Yo todavía no. Y eso que estoy desde el año pasado invirtiendo mucho, más que nada en Matilda, se invirtió mucho en los vestuarios, que esa es mi obra. Invertí muchísimo, pero bueno, gané en otras cosas, ¿no? Gané en estar acá también".
Las cuatro obras se reparten en distintos espacios tucumanos: la sala del Birla, con 300 butacas, para las puestas más grandes; el atelier de Mate de Luna y Ernesto Padilla, con capacidad para 60 personas, sede de "Rianse"; y el Círculo de la Prensa, con 40 butacas, donde se presentará "El Penante".
Gran parte de la producción de "Matilda" es un trabajo de la familia de la actriz: "El vestuario lo hace mi mamá, las alas de Matilda, la Hija de los Dioses, lo hice yo. Bueno, todo lo que es escenografía, elementos escenográficos, lo hice yo. Después los actores, muchos son mis sobrinos, que son por ahí los extras. Mi hermana pone la música, mi hermano también estuvo en esa parte". Sobre el tiempo que demandó el vestuario, precisó: "Llevó mucho tiempo porque mi mamá tuvo que hacer 20 vestuarios [...] el del personaje principal, que es Matilda, hay cuatro vestuarios de Matilda. Después de las chicas que cantan, que es el Coro Celestial, también hay varios vestuarios".
Robledo también recordó la tradición de costureras del Ente Cultural tucumano (antes Casa de Cultura) y mencionó una puesta con dirección de un artista al que identificó como "el indio Armanini", que definió como "una obra bellísima" de "vestuarios hermosos".
Consultada sobre cómo sostiene cuatro obras a la vez, Robledo explicó qué representa el teatro en su vida: "Yo tengo la suerte de hacer teatro porque siempre digo, por ahí el teatro me salvó. Yo no nací con esta vocación de hacer teatro. Hice teatro porque hubo un momento que no me sentía bien y comencé a hacer teatro. Y en el teatro encontré esto de reírme, de jugar como cuando uno es niño. En el teatro todo está permitido. En el teatro no somos locos ninguno". Y agregó: "Por ahí la gente tendría que ir a ver más teatro, tendría que ir a hacer teatro porque te hace muy bien a la cabeza".
Sobre la falta de oportunidades para otros actores, fue crítica: "Hay mucha gente que ama el teatro y que quiere actuar y que quiere sentir qué se siente estar ahí arriba, ¿no? Y que, digo, no se la convoca. Creo que se tendría que convocar más". Y explicó cómo resolvió esa misma situación en su propio caso: "Como no me llamaba nadie, salí yo a hacerlo. O sea, como nadie me convocaba, dije, ¿por qué esperar, no? Se me pasa la vida y tengo ganas de hacerlo [...] Creo que también está en uno en decir, salgo y si no me llaman, bueno, voy a un director y le pregunto, ¿necesitás? Y por cansancio a veces te van a llamar o porque le caes bien [...] Yo creo que a veces uno se tiene que gestionar la vida. Porque si no, no queda otra".