"Los tucumanos tienen derecho a saber si el servicio mejoró": la frase que resume el pedido de Carlos Ale
El concejal capitalino reclamó transparencia sobre las frecuencias reales del transporte público en la capital.


El boleto subió. La pregunta que ahora circula en el Concejo Deliberante de San Miguel de Tucumán es si el servicio está a la altura del aumento. Juan Carlos Ale, concejal capitalino, formalizó un pedido de informe al Departamento Ejecutivo Municipal para que la frecuencia de los colectivos deje de ser una promesa y se convierta en un dato verificable.
El disparador tiene fecha: 16 de junio, día del partido de la Selección Argentina, cuando varias líneas achicaron o directamente cortaron su circulación y dejaron a buena parte de la ciudad sin opciones para moverse. Para Ale, ese episodio puntual abrió una pregunta más amplia sobre qué tan reales son las frecuencias que se anuncian frente a las que efectivamente circulan.
Su argumento es simple: "Cuando se le exige un mayor esfuerzo económico a los usuarios mediante un aumento del boleto, el Estado tiene la obligación de verificar que esa medida se traduzca en una mejora efectiva del servicio", sostuvo.
El pedido no se queda en lo general. Apunta a cruzar las frecuencias programadas con las reales, a contar cuántas unidades están diagramadas contra cuántas efectivamente salen a la calle, y a revisar los reclamos que llegaron al Centro de Monitoreo de Movilidad Urbana (CeMMU). También busca las razones puntuales de lo que pasó durante el partido mundialista y los indicadores técnicos que sirvieron de base para justificar el aumento tarifario. A eso se suma un pedido más fino: comparar lo que anunció la Secretaría de Movilidad Urbana con lo que circula hoy, y trazar la línea entre el servicio de antes y el de después del incremento.
Para el edil, el rol del Concejo no se cierra cuando se vota una tarifa: "Los tucumanos tienen derecho a saber si el servicio mejoró, si circulan más unidades y si los compromisos asumidos por las autoridades y las empresas se están cumpliendo".
La apuesta, según Ale, es reemplazar las sensaciones por evidencia: saber con datos concretos si el transporte está respondiendo a quienes lo usan todos los días para trabajar, estudiar o simplemente llegar a destino.