“Que nadie se quede sin agua”: el plan por el corte en El Cadillal
El ministro Luis Medina Ruiz reunió a la SAT y a Defensa Civil para organizar el abastecimiento de hospitales, sanatorios y centros de diálisis.

La conexión de las nuevas válvulas del acueducto de El Cadillal obligará a cortar el agua en un sector de la capital. Los lugares donde esa interrupción sería más delicada ya están en el centro de la planificación: hospitales, sanatorios y centros de diálisis.
El presidente de la Sociedad Aguas del Tucumán (SAT), Marcelo Caponio, precisó que la obra en la Planta Potabilizadora Villa Muñecas terminaría a fines de diciembre y que el corte se programa entre fines de enero y los primeros días de febrero. Quedará comprendida la zona delimitada por las avenidas Roca, Francisco de Aguirre, Avellaneda y Ejército del Norte. La fecha definitiva, los horarios y las áreas alcanzadas se comunicarán por canales oficiales. Hasta entonces, se pide un uso responsable del agua y reservarla para las necesidades esenciales.
El plan de contingencia se trabajó en una reunión del ministro de Salud Pública, Luis Medina Ruiz, con autoridades de la SAT y de Defensa Civil. Participaron también los subsecretarios de Salud Marcelo Montoya y Cristina Majul; el vicepresidente de la SAT, Carlos Gallac; los gerentes Sergio López (Planificación e Infraestructura) e Iván Buczek (Producción); y el titular de Defensa Civil, Ramón Imbert. La idea es abastecer con camiones cisterna a los establecimientos sin pozo propio, públicos y privados. Medina Ruiz habló de trabajar con tiempo para que “nadie se quede sin agua, ningún efector público ni privado”.
Según el ministro, la Maternidad, el Hospital Avellaneda y algunos Caps y policlínicas ya cuentan con pozo. Adelantó además que la semana próxima se avanzaría en asegurar la provisión en los hospitales que todavía no lo tienen. Imbert, por su parte, señaló que la prioridad será asistir a los sectores más vulnerables y que el plan aún se está delineando.
El recambio es la primera intervención de ese alcance en 35 años sobre un acueducto que desde 1978 lleva agua por gravedad, aprovechando un desnivel de 34 metros entre la planta de El Cadillal y la Reserva 1 de barrio Muñecas. Incluyó la reparación de fugas en cuatro válvulas de aire y la instalación de tres nuevas líneas de válvulas paralelas, con sensores que permiten monitorear cloro y presión las 24 horas.
