Insólito: en una quiebra no reclamaron un millón de dólares los acreedores
Y el dinero se destinó a educación


"Cerca de un millón de dólares no reclamados por acreedores en un proceso de quiebra serán destinados a la compra de computadoras y otros artefactos informáticos para equipar a 67 escuelas públicas de distintos niveles educativos". Esta información fue publicada en la página oficial del Poder Judicial de esta provincia que indicó que la decisión fue del doctor Pedro Yane Mana, titular del Juzgado en lo Civil y Comercial Común de la Iª Nominación del Centro Judicial Capital. Explicaron que el magistrado "destacó que los fondos serán utilizados en un plan de desarrollo estructural e inclusión digital que contribuirá a disminuir la brecha digital en el territorio provincial". Se aclaró que "el dinero será administrado por el Ministerio de Educación de la Provincia, al que se le solicitó la elaboración de un proyecto específico para garantizar una inversión eficiente en el fomento de la educación".
Se trata de un juicio de quiebra de una compañía azucarera, y "se funda en lo establecido en el Artículo N° 224 de la Ley de Concursos y Quiebras (N° 24.522). Dicha norma indica que los acreedores pierden el derecho a cobrar el dinero que se les adjudica dentro de la distribución final, una vez que transcurre un año calendario desde la fecha de la aprobación de la citada distribución. Y que, cumplido ese plazo, la Justicia debe declarar la caducidad de los fondos no reclamados y destinarlos al “fomento de la educación común”.
Se destacó que el juez Yane Mana "luego de citar doctrina y jurisprudencia pertinente para el caso, en los fundamentos de su sentencia ponderó el valor social que se encuentra implícito en la letra del artículo aplicado. La resolución que aquí se dicta no debe entenderse como un mero trámite administrativo de transferencia bancaria, sino como un acto de justicia distributiva que reafirma la función social del derecho”. También precisó:“El proceso falencial, nacido históricamente como una herramienta de persecución del deudor, se ha transformado en un mecanismo de gestión de crisis que debe mirar más allá de los intereses particulares para atender el bienestar general”.
Finalmente enfatiza que “al destinar casi un millón de dólares a la adquisición de hardware de última generación y valijas adaptativas, se permite que los fondos caducos se conviertan ahora en un multiplicador de conocimiento para miles de estudiantes tucumanos”.