"No nos enfrentemos entre hermanos": el mensaje del Arzobispo en el Tedeum
El Monseñor Carlos Sánchez pidió consolidar la cultura del encuentro durante la celebración por el 210° aniversario de la Independencia.


Con la presencia de la vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, y del gobernador Osvaldo Jaldo, se celebró en la Catedral Nuestra Señora de la Encarnación de San Miguel de Tucumán el Solemne Tedeum por el 210° aniversario de la Declaración de la Independencia. La ceremonia religiosa estuvo presidida por el Arzobispo de Tucumán, Monseñor Carlos Sánchez.

Del acto también participaron el presidente subrogante de la Legislatura, Sergio Mansilla; el vicepresidente primero de la Legislatura, Aldo Salomón; las senadoras nacionales Sandra Mendoza y Beatriz Ávila; las diputadas nacionales Gladys Medina y Elia Fernández de Mansilla; el ministro Público Fiscal, Edmundo Giménez; la intendenta de Alderetes, Graciela Gutiérrez; y el presidente del Concejo Deliberante de la Capital, Fernando Arturo Juri.

Asistieron además los ministros del Poder Ejecutivo provincial Daniel Abad (Economía y Producción), Regino Amado (Gobierno y Justicia), Susana Montaldo (Educación), Luis Medina Ruiz (Salud Pública), Eugenio Agüero Gamboa (Seguridad), Marcelo Nazur (Obras, Infraestructura y Transporte Público) y Federico Masso (Desarrollo Social), junto al secretario general de la Gobernación, Federico Nazur, y la fiscal de Estado, Gilda Pedicone de Valls.
Durante la homilía, Sánchez evocó a los congresales de 1816 y planteó que el desafío actual pasa por construir una Nación basada en los mismos valores que dieron origen a la Independencia. Al iniciar su mensaje, subrayó el peso histórico de la fecha: "Hace 210 años los Congresales de las Provincias Unidas del Río de la Plata, reunidos aquí en Tucumán, después de varios meses de deliberaciones y discusiones sobre el grande, augusto y sagrado objeto de la Independencia de los pueblos que lo forman, declararon la Independencia; tantas veces reclamada por San Martín, suplicada por Belgrano hasta las lágrimas y tan querida por todo el Pueblo".
El Arzobispo sostuvo que la identidad nacional debe apoyarse en valores permanentes y pidió renovar el compromiso colectivo: "Le suplicamos a Jesucristo, Señor de la Historia, que nos dé su gracia y bendición para que seamos una Nación cuya identidad sea la pasión por la verdad y el compromiso por el bien común; para amar a todos sin excluir a nadie, privilegiando a los pobres y perdonando".

Vinculó también el mensaje evangélico con los desafíos sociales actuales y llamó a fortalecer la cercanía, la solidaridad y la responsabilidad compartida, en línea con el llamado eclesial a una democracia con inclusión. Sobre la construcción de consensos, expresó: "Luchemos juntos, aunemos los esfuerzos, no nos enfrentemos entre hermanos. Maduremos en nuestros ámbitos la cultura del encuentro, propiciemos el diálogo, la paz y el bien de todos. Evitemos las palabras que humillan o enfrentan. Optemos por la claridad que ilumina y la franqueza que abre caminos".
Sánchez incorporó además referencias a las enseñanzas del Papa León XIV sobre el impacto de la inteligencia artificial y planteó que el progreso debe mantener a la persona en el centro de las decisiones, con responsabilidad compartida por parte de cada sector social en materia de justicia, solidaridad y dignidad humana.
Hacia el cierre de la homilía, convocó a sostener el compromiso ciudadano: "No temamos ensuciarnos las manos en la construcción de una Patria más fraterna. Pongamos nuestras capacidades al servicio del bien común, desde el lugar que cada uno tiene, en la familia, en el barrio, en el trabajo, en la escuela, en las grandes o pequeñas responsabilidades".

La celebración incluyó una oración interreligiosa por la justicia y la paz del pueblo argentino, leída por representantes de distintos cultos: el propio Sánchez y el obispo auxiliar de Tucumán, monseñor Roberto Ferrari, por la Iglesia Católica Apostólica Romana; el R.P. Arcipreste Juan Manuel Alurralde, por la Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa del Patriarcado de Antioquía; el rabino Salomón Nussbaum, por la Kheilá de Tucumán; el profesor René Ahmed, por la Asociación Cultural y Culto Pan Islámica; y Fernando Galíndez, presidente de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
Al cierre, el Arzobispo remarcó el rol del Estado en la búsqueda del bien común y pidió que las decisiones públicas prioricen a las personas, en particular a los sectores más vulnerables. También solicitó que la Casa Histórica se mantenga como símbolo de unidad nacional.