Cirugía infantil en el Eva Perón: del pediatra al quirófano
El equipo de cirugía infantil atiende consultas de la zona este de Tucumán y de localidades cercanas.

El camino de un niño que necesita una cirugía en el Hospital Eva Perón empieza, casi siempre, en el consultorio del pediatra. Los cirujanos infantiles Mario Macario González y Omar Baldo explicaron cómo funciona ese recorrido desde que el hospital sumó el consultorio de cirugía infantil, que se anunció en julio.
Baldo lo resumió así: “En general, vienen derivados por los pediatras”. En un control, el pediatra puede detectar, con el examen físico o con un estudio complementario, una condición que necesite la mirada de un cirujano. Y no siempre hay síntomas que las familias noten, aclaró el médico.
Ya en el consultorio, los especialistas analizan cada posible operación y el momento adecuado para hacerla, según la edad, el peso y la condición clínica del niño. En los bebés más chicos, esos datos pesan todavía más. Si indican la cirugía, piden los estudios preoperatorios, hacen la evaluación clínica y programan el turno. Entre las patologías que abordan figuran las hernias infantiles. Cuando se anunció el consultorio, el hospital habló de cirugías de baja complejidad.
Para operar, el hospital dispuso un espacio físico para la especialidad y material específico para niños pequeños. Además, recibe interconsultas de la zona este de Tucumán y de localidades cercanas de Santiago del Estero.
En el quirófano, los cirujanos trabajan con anestesiología, instrumentación quirúrgica, enfermería y pediatría, desde la preparación del paciente hasta el alta. Baldo explicó por qué todo tiene que adaptarse a los chicos: “Los niños no son adultos pequeños”. González coincidió en la importancia de contar con profesionales especializados en cada una de las áreas.
Después de la operación, los pacientes vuelven al sector de internación, donde siguen al cuidado del equipo. El alta se define según el seguimiento de cada caso. Los especialistas indicaron que la actividad avanza de manera progresiva, a medida que se consolida el circuito quirúrgico pediátrico.
