La capital tucumana cumplió 341 años del éxodo de Ibatín

La ciudad recordó el reemplazamiento de 1685 con una misa en la Catedral.

La capital tucumana cumplió 341 años del éxodo de Ibatín
Fundada en Ibatín en 1565, la capital se trasladó a su sitio actual en 1685 tras 120 años en su primer emplazamiento. ( @tucumanoide)
30 de septiembre de 2026, 10:22

San Miguel de Tucumán nació dos veces. La primera fue el 31 de mayo de 1565, cuando el capitán Diego de Villarroel la fundó en Ibatín, un paraje del actual departamento Monteros. La segunda es la que se recuerda cada 29 de septiembre: en 1685, después de 120 años, sus vecinos dejaron ese lugar y se instalaron unos 65 kilómetros al norte, donde hoy está la capital. Ayer se cumplieron 341 años de esa mudanza, en una fecha que coincide con la festividad de San Miguel Arcángel, patrono de la ciudad.

El relato histórico del traslado reúne una orden del rey de España de 1680, inundaciones, problemas de salud y ataques de pueblos originarios. El 27 de septiembre de 1685 se incendió lo que quedaba de Ibatín para impedir el regreso.

Una vista de la capital tucumana de 1816, al fondo, el antiguo Cabildo.
Una vista de la capital tucumana de 1816, al fondo, el antiguo Cabildo. (Web)

La conmemoración de ayer tuvo su eje en la Catedral, con una misa de acción de gracias que presidió el arzobispo Carlos Sánchez. Estuvieron la intendenta Rossana Chahla, la fiscal de Estado Gilda Pedicone de Valls, la ministra de Educación Susana Montaldo, el presidente del Concejo Deliberante Fernando Juri, la legisladora Carolina Vargas Aignasse y el exintendente Raúl Topa. El personal municipal tuvo asueto y las escuelas municipales no dictaron clases.

Ibatín, el primer asiento de la capital

Antes de ser el microcentro que hoy conocemos, San Miguel de Tucumán fue un poblado a los pies del pedemonte, en el actual departamento Monteros. Allí, el 31 de mayo de 1565, el capitán Diego de Villarroel levantó la primera ciudad y la bautizó en el acta fundacional como San Miguel de Tucumán y Nueva Tierra de Promisión. El sitio no estaba vacío: distintos pueblos originarios vivían de la caza, la recolección y la agricultura, y la convivencia con los recién llegados fue tensa desde el comienzo. En 1578, cuando el gobernador Gonzalo de Abreu reclutó vecinos para la expedición conocida como Jornada de los Césares, esos grupos atacaron y quemaron el poblado.

Piedra fundacional de la antigua Ibatín.
Piedra fundacional de la antigua Ibatín. (Tucumán Turismo)

Aun así, Ibatín se sostuvo durante 120 años. La fertilidad del suelo y la cercanía del camino de la Quebrada del Portugués, que unía el Perú con el Río de la Plata, la convirtieron en un punto de intercambio; los cedros de la zona servían para fabricar carretas. Ese impulso se enfrió cuando las guerras calchaquíes obligaron a abandonar la ruta. A eso se sumaron un río que se desbordaba con las crecidas y el paludismo. La inundación de 1678 marcó el principio del fin: un cabildo abierto puso en la balanza limpiar el cauce o mudar la ciudad, y ganó la mudanza a La Toma, a poco más de 60 kilómetros, que se concretó en 1685.

A 341 años del traslado, el sitio de Monteros conserva la memoria de una ciudad que se abandonó por inundaciones y enfermedades.
A 341 años del traslado, el sitio de Monteros conserva la memoria de una ciudad que se abandonó por inundaciones y enfermedades. (Web)

Las excavaciones iniciadas en 1965 dejaron a la vista los cimientos del Cabildo, la Iglesia Matriz y el colegio de los jesuitas. En ese terreno funciona el Parque Provincial y Museo Arqueológico a Cielo Abierto Ibatín, que cuenta con un Centro de Interpretación.