Cambio climático y desmontes: el diagnóstico de Ascárate sobre el riesgo hídrico
El interventor del ERSEPT sostuvo que los problemas del sur provincial están vinculados al exceso de agua y a la falta de absorción y mal manejo de los suelos.


En el último tramo de la entrvista con el periodista Germán Valdez, el interventor del ERSEPT, ingeniero Ricardo Ascárate, advirtió que los principales problemas detectados en el sur tucumano no están vinculados al abastecimiento de servicios, sino a las inundaciones, el exceso de agua y la pérdida de capacidad de absorción de los suelos.
-“En el sur no tenemos problemas de abastecimiento de servicios. Los problemas que hemos detectado este año, y que vamos a tener en los próximos cinco años por el período húmedo que se viene, son de inundación, exceso de agua y falta de capacidad de absorción de nuestros suelos”, señaló.
Ascárate vinculó el fenómeno con el cambio climático, pero también con factores locales y regionales: el desmonte, el uso intensivo del pedemonte y la transformación de zonas naturales en áreas productivas: “Tiene mucho que ver con el cambio climático, pero tiene mucho que ver con otra cosa, que es el desmonte, el uso indiscriminado del pedemonte tucumano”, explicó.
También apuntó al impacto de los cultivos intensivos, tanto en Tucumán como en provincias vecinas, por la menor capacidad de retención de agua que presentan algunos suelos intervenidos.
Al analizar la última inundación en La Madrid, Ascárate sostuvo que una parte importante del caudal provino del norte de Catamarca, de zonas como El Alto, Los Altos, Ovanta, El Bañado y otros sectores que antes funcionaban como áreas de bañado natural. Según explicó, esos territorios fueron transformados en campos productivos, por lo que el agua ya no se retiene del mismo modo y termina escurriendo hacia el sur tucumano.
También mencionó la situación de la ruta entre La Cocha y Taco Ralo, donde antiguamente existía un puente de menor dimensión y hoy el paso de agua obliga a pensar en una escala mucho mayor.
El funcionario señaló que la comisión de cuencas del Salí-Dulce no se está reuniendo y recordó que Tucumán ya dejó planteada su preocupación por el comportamiento de los ríos San Francisco y San Ignacio, afluentes que nacen en zonas afectadas por el desmonte. Para Ascárate, el manejo de estas cuencas exige una mirada interjurisdiccional, porque el impacto de las transformaciones productivas no queda limitado al territorio donde se generan.
Ante la consulta sobre el desmonte en Tucumán, el interventor planteó la necesidad de fortalecer el control: “Hay que acentuar el poder de policía del Estado en cuanto al uso del suelo”, sostuvo.
El funcionario señaló que en sectores del Gran San Miguel de Tucumán, Lules y Concepción hubo avance de urbanizaciones, mientras que en otras zonas el bosque natural fue reemplazado por fincas y cultivos. También mencionó el caso de Juan Bautista Alberdi, camino a La Quebrada, donde áreas antes cubiertas por bosque natural o protegidas fueron convertidas en explotaciones productivas. Según explicó, algunos cultivos de baja cobertura, como ocurrió con arándanos y otros desarrollos, tienen poca capacidad de retención superficial del agua y agravan los problemas en épocas de lluvia.