Nueva ley de biocombustibles y la apuesta del sector azucarero tucumano

El analista azucarero Horacio Ibarreche sostiene que la realidad productiva actual de Tucumán es muy distinta a la de hace casi 50 años.

Nueva ley de biocombustibles y la apuesta del sector azucarero tucumano
Horacio Ibarreche anticipó que el aumento no será sustancial al principio, pero marca un rumbo para el cañaveral. (Captura Youtube)
18 de septiembre de 2026, 10:15

Desde 1995, el frontispicio del ingenio La Florida muestra una fecha: marca el día en que Los Balcanes empezó a convertir caña en combustible. Poco más de tres décadas después, el Senado de la Nación aprobó el nuevo régimen de biocombustibles, y la actividad sucroalcoholera tucumana lo recibe como el respaldo legal que venía reclamando.En diálogo con el periodista Germán Valdez, Horacio Ibarreche, especialista en temas azucareros, explicó qué cambia para el cañaveral, para los ingenios y para la provincia. También recordó por qué esta vez, a su juicio, la historia no se repetirá como con el Alconafta.

—Deme su impresión sobre la nueva ley de biocombustible y la incidencia del etanol para Tucumán.

—"Lo considero un paso gigante que ha dado la actividad sucroalcoholera de Tucumán. Realmente muy auspicioso lo que pasó ayer en el Senado de la Nación. Es un viejo logro de la actividad sucroalcoholera tucumana y de toda la región del norte del país, que ha conseguido, por fin, que se cimenten bases mucho más sólidas para el proyecto de bioetanol. Ese proyecto tuvo su origen hace más de 30 años, en 1995, cuando Los Balcanes empezó esa titánica labor de tratar de incorporarle a la actividad azucarera un nuevo producto para consumo masivo como es el biocombustible".

—En las décadas del 70 y del 80 se intentó con el Alconafta, siguiendo el modelo brasileño.

—"Así es. Y aquello lamentablemente terminó mal, porque no logró consolidarse el proyecto Alconafta. Pero ya han pasado casi 50 años. Hoy tenemos una realidad productiva distinta, por supuesto mucho mejor que la de aquel entonces, y eso es lo que marca la diferencia. Nada tiene que ver el desarrollo posterior del bioetanol con lo que ya está perdido en la historia del programa Alconafta".

"Esto que ha ocurrido es muy importante. Pone a la actividad en un marco legal mucho más sólido. Tenemos un horizonte de por lo menos 15 años con el nuevo régimen legal que se instituye, y esto permite mayores inversiones. Eso es lo positivo. Además de los centenares de millones de dólares que la actividad puso en estos últimos años, esto abre las puertas para nuevas inversiones".

"Creo que beneficia a la actividad en su conjunto. Beneficia al sector cañero como proveedor de la materia prima para el biocombustible. Beneficia a los sectores laborales vinculados a la actividad: empleados, obreros, jefes, técnicos. Y, por supuesto, beneficia a la provincia en su conjunto, porque va a permitir un crecimiento en el Producto Bruto Provincial. Hoy tenemos un equivalente de 620.000 toneladas de azúcar que van a los automóviles como biocombustible, como bioenergía. Esto se cimenta mucho más sólidamente y va a permitir que esos valores vayan creciendo en el tiempo".

—La caña en pie que se prevé que puede quedar este año, ¿se la puede destinar al alcohol?

—"Esto que ocurrió en el Senado de la Nación ayuda un poco, porque permite que las fábricas sucroalcoholeras reprogramen sus producciones, que estaban limitadas hasta este momento. Ahora existe la posibilidad de un incremento. No será muy sustancial en un primer momento, pero marca un camino, un rumbo, para que las que hoy son 620.000 toneladas de azúcar equivalente tengan un incremento significativo en el tiempo. Eso obviamente va a salir de la caña de azúcar, o sea que el destino del cañaveral tucumano se ve ampliamente favorecido por esta nueva ley".

—Hoy el ingenio La Florida es el más avanzado en el tema del alcohol. ¿Qué otros ingenios están trabajando fuerte en Tucumán?

—"Hay 10 fábricas, de las 14, que producen alcohol hidratado, el viejo alcohol de siempre. Y hay 7 fábricas que deshidratan ese alcohol, que es lo que permite hacer los biocombustibles y destinarlos a los automóviles. Es importante porque son conjuntos de fábricas que trabajan con un objetivo y una mirada muy similares entre todas ellas. No hay competencia en esto: cada una puede, a su manera, programar y ganar los mercados, como lo vienen haciendo. Por donde lo analicemos, esto es muy bueno, y seguramente otras fábricas van a intentar ampliar sus producciones y poner su tecnología al servicio de este proyecto".

"Consolida la mezcla del 12% que veníamos teniendo, pero que estaba dentro de un andamiaje legal un tanto precario, porque sonaba transitorio. Ahora esto se hace permanente. El bioetanol tiene dos fuentes de producción: una es el maíz, al cual obviamente somos ajenos, y otra es la caña de azúcar. Y esto es muy importante".

—Usted tiene acá tres grupos fuertes: está [Black Air], está el ingenio Leales y está el ingenio La Florida. La Florida se ha desarrollado muchísimo. ¿El resto?

—"El resto también se ha desarrollado, por supuesto, pero el puntapié inicial lo dio La Florida. Para los que estamos vinculados a la historia de la actividad, en el frontispicio del ingenio La Florida hay un número que dice 1995, que marca el comienzo de Los Balcanes. Pero ese número tiene un significado especial para quien lo quiera ver con sus ojos: marca el comienzo de la política del bioetanol en Tucumán".

"Eso cambió la historia de la actividad, porque estaba reclamando que apareciera un producto nuevo que sustituyera en gran parte a las exportaciones, que, como sabemos, son generalmente a bajos precios: ¿Qué mal destino hubiese tenido la actividad azucarera tradicional de Tucumán si no hubiese encontrado la salida a gran parte de su producción a través del bioetanol? Eso que empezó casi de la nada en 1995 en el ingenio La Florida se fue incrementando y desarrollando, y hoy llegamos a un punto espléndido en esa materia".

"Yo me permito festejar esto que ocurre con el bioetanol, porque es un camino muy virtuoso para que Tucumán siga su política de crecimiento permanente. Hoy tenemos 304.000 hectáreas cultivadas y plantadas en toda la geografía tucumana, que van a encontrar por fin un destino mucho más cómodo del que venían teniendo durante mucho tiempo".

"Felicito a todos por el empeño que han puesto en los últimos meses las distintas dirigencias vinculadas a la actividad, por el apoyo que han tenido del gobierno provincial y por lo que han hecho los legisladores de la provincia de Tucumán, más allá de sus banderías políticas. Yo estoy ajeno a todo eso: estoy lejos de la política tradicional, aunque la sigo. Hay que felicitarlos a todos y decirles adelante con esto, que no se detengan en esa ambición de mayor crecimiento y productividad para Tucumán. Eso es lo que debemos acompañar desde nuestros distintos lugares dentro de la comunidad productiva de Tucumán".