Berreta pidió que la Nación devuelva el ITC para sostener el transporte del interior
El vicepresidente de AETAT reclamó que los fondos recaudados por el impuesto a los combustibles se distribuyan según la ley y no se concentren en el AMBA.


El periodista Germán Valdez entrevistó a Jorge Berreta, empresario del transporte y vicepresidente de la Asociación de Empresarios del Transporte Automotor de Tucumán (AETAT), sobre los reparos del sector al proyecto de reforma del sistema de transporte público que impulsa la intendenta Rossana Chahla, y sobre la negociación salarial con el gremio UTA.
—Primero, ¿cuánto está ganando un chofer de colectivo ahora?
—"Alrededor de $2.700.000, con un promedio de antigüedad de 15 años, que es el de la actividad".
—Lo llamamos para preguntarle sobre la postura que ustedes publicaron ayer, en la que plantean algunos reparos sobre el proyecto para modificar el sistema de transporte público que impulsa la intendenta Rossana Chahla. ¿Lo van a plantear o ya se lo plantearon?
—"Primero quiero decir que valoramos que sea un proyecto de esta magnitud, una reforma integral del transporte público. Pero, lógicamente, luego de analizarlo con los pocos datos que había en la presentación, tenemos cosas para conversar desde nuestra visión, cosas que entendemos que hay que reformular, y así se lo vamos a plantear. Planteamos hoy una nota en rasgos generales, en la que además pedimos una audiencia. Valoramos esta reformulación integral, pero tenemos cosas para aportar para que un cambio de esta magnitud no genere problemas para los usuarios, para el municipio y para las empresas".
—Pero salió una información en la que se le atribuía a usted haber dicho que este proyecto iba a generar despidos dentro del sector de UTA. ¿Es así?
—"Si se reduce un 20% los kilómetros, por lo cual hay menos unidades en la calle, lógicamente va a sobrar personal. Es uno de los puntos a conversar: ¿cómo solucionamos ese problema? Y en caso de que haya que despedir gente, ¿cómo la vamos a indemnizar? ¿Es válido despedir gente en este momento? Hay un montón de cosas para conversar, pero desde el lugar de que las críticas o los planteos sean constructivos, porque valoramos este proyecto".
—Ahora, cuando usted dice que valoran este proyecto: nosotros hace un tiempo hicimos una nota sobre esto con la arquitecta González Albo. Ya en 2016-2018 se hablaba de la consultora española que había venido a Tucumán a transformar el transporte, y esto sigue peor. Ahora vino otra consultora de la que, aparentemente, no se conocen bien los detalles. ¿Usted cree que esto va a mejorar?
—"A ojo de buen cubero. Nosotros entendemos, y lo voy a decir de la manera más pragmática posible, que por la idiosincrasia del usuario y de la ciudadanía de Tucumán hay puntos importantes, estratégicos, en los que no coincidimos. Por ejemplo, que las líneas urbanas hayan sido alejadas en este proyecto de las calles San Lorenzo, Piedras y Córdoba, que son los polos atractores de usuarios, los llamados "polos rojos", de mayor fluidez y mayor destino de los usuarios. Eso, entre otras cosas, más las paradas a 400 metros, algo que se puede solucionar fácilmente, sobre todo en los barrios periféricos. ¿Qué vamos a hacer con el personal que sobra? Esos son los puntos a conversar a grandes rasgos y los que creemos que pueden perjudicar al sistema. Desde nuestro lugar, le hemos solicitado a la intendenta una audiencia para discutir estos temas. Como digo, siempre de manera constructiva: no nos negamos al cambio, es más, lo valoramos, pero hay cosas en las que no coincidimos y que creemos que van a perjudicar tanto a los usuarios como a las empresas".
—Dejamos el tema del proyecto municipal. Está latente la huelga que había planteado UTA por aumento salarial, que fue a conciliación obligatoria y se prorrogó. ¿Cuál es la situación hoy?
—"La situación hoy es que no hubo conciliación obligatoria: el Estado Nacional no la dictó hasta esta hora. Había una reunión prevista para ayer en la Secretaría de Trabajo, que depende de Capital Humano de la Nación, pero el Estado Nacional la suspendió hasta el miércoles que viene. Por eso entendemos que no va a haber ninguna medida de fuerza y que seguimos en diálogo con UTA Nacional, que dicho sea de paso arregla sus salarios con mayores subsidios y mayores tarifas en el AMBA, y después, con una situación económica totalmente distinta, baja esos acuerdos por presión al interior del país. Quiero decir que ayer, en las reuniones de FATAP, un sinnúmero de jurisdicciones y provincias manifestaron que no tienen mayores aportes".
—"No puede ser que desde un escritorio de Buenos Aires decidan por el interior del país, ni UTA ni el Gobierno Nacional. Una de las salidas sería que el Gobierno Nacional, que recauda el ITC (el impuesto a las transferencias de combustibles, destinado exclusivamente a mantener la red vial y, en su mayoría, a la compensación tarifaria del interior del país), nos devuelva esos ingresos que nos corresponden a todos los ciudadanos del interior, a todos los usuarios, a todas las pymes del transporte público. Ese sería un gesto necesario, una decisión necesaria del Gobierno Nacional para empezar a desandar este camino".
—Entiendo el pedido, es interesante su posición, pero hasta ahora el Gobierno Nacional no mostró ningún ánimo de devolver ese dinero.
—Pero habría que cumplir con las leyes, ¿no? Si eso se creó para compensar al transporte del interior del país, a los ciudadanos que viajan en el interior, no es lógico que los recursos se centralicen en el AMBA. No obstante, nosotros seguimos en diálogo. Expresamos que la situación de las jurisdicciones del interior es muy distinta a la del AMBA, una ecuación económica muy distinta, y que en Tucumán están en juego más de 3.500 fuentes de trabajo, porque ante una medida de fuerza hay empresas que no van a poder volver a salir. Estamos en diálogo constante, buscando soluciones. Esas soluciones son mayores ingresos, y esos mayores ingresos no pueden venir de aumentos tarifarios que pague el usuario, sino que en principio deberían salir de la redistribución del ITC de la Nación; y si no, tendremos que acudir a la jurisdicción provincial para ver cómo solucionamos el problema".
—Pero usted quiere plantear como quebrar a UTA, porque en los gremios, con el convenio nacional, a veces lo que paga un kiosco de Buenos Aires paga lo mismo que un kiosco de San Miguel de Tucumán, de un barrio. ¿Por qué? Porque el gremio le dice lo mismo, tanto a uno de Capital Federal como a uno de San Miguel de Tucumán. Y se lo pongo con el ejemplo del comercio, pero pasa lo mismo en el sector de UTA.
—"Usted me habla de las principales líneas que andan por el centro de Capital Federal: no es la misma actividad, no es el mismo trato que tiene un colectivo en Tucumán. Por supuesto, yo no quiero cobrar nada más. Digo que, para sostener la fuente de trabajo (más de 3.500 familias en forma directa) y para que haya transporte, tenemos que evaluar la situación económica del norte argentino. Está estipulado en esta nueva reforma laboral que las partes podemos sentarnos a dialogar por sectores, hasta por empresas, pero yo lo que planteo es por sectores. Estoy expresando la realidad económica; de ahí a que lo podamos lograr, lo veo muy lejos. Nosotros no podemos asumir mayores costos: este incremento representa 1.400 millones de pesos por mes para la actividad en Tucumán. Y no digo que no se lo merezcan los trabajadores, ojo; estoy diciendo que esto no es cuestión de voluntarismo, sino de una realidad económica, y que de haber un paro están en riesgo las fuentes de trabajo".