El grupo de voluntarios hace rondas los jueves donde además de una cena caliente ofrecen contención, apoyo y un mensaje de aliento a quienes más lo necesitan en San Miguel de Tucumán.


Apapachar es una palabra que proveniente del náhuatl y significa “abrazar con el alma”. Ese es el sentido que tiene cada ronda que realizan los jueves los voluntarios del grupo “Apapachando Corazones”.

Se trata de una organización benéfica que cada jueves realiza rondas para repartir una cena caliente con un vaso de gaseosa y un postre para las personas que se encuentran en situación de calle en San Miguel de Tucumán. Victoria, Romina y Nadia le contaron a Vía Tucumán las actividades de cada jueves.

El grupo está integrado por alrededor de 30 voluntarios. “Nosotros nos acercamos a las personas, no solamente para ofrecerles un plato de comida sino para estar con ellos, para brindarles un real apoyo. El grupo está conformado por 30 voluntarios que ya nos consideramos amigos. Los jueves desde las diez de la noche entregamos un plato de comida, un vaso de gaseosa y un postre. Les preguntamos sus necesidades, a veces necesitan ayuda con trámites o algo de ropa.”, explica Victoria una de sus integrantes.

Voluntarios de “Apapachando corazones”

El grupo se autofinancia para poder costear los gastos de esta gran labor de solidaridad y amor. “Los gastos del menu de cada juevos los costeamos con el aporte de cada uno de los voluntarios. Cada granito de arena suma y por suerte siempre podemos llegar con la comida, tratamos de brindarles los mejor”, comenta Nadia.

Voluntarios de “Apapachando corazones”

El trabajo y compromiso de “Apapachando Corazones” no solo se reduce a la cena de los jueves, También hacen un seguimiento de las personas que viven en situación de calle, que si bien, las chicas aseguran que siempre puede haber alguien nuevo, por lo general ya saben quienes son. “A todos los chicos los conocemos, las viandas de los jueves sabemos para quienes las hacemos, ellos nos esperan, ya saben quienes somos. Tenemos un seguimiento de ellos, sabemos su nombre, su apellido, medianamente intentamos saber de dónde vienen y como fue su vida. Nos reciben con mucha alegría, no muchas personas se acercan a hablar con ellos a darles un abrazo, un beso y a preguntarles como están“, relata Victoria.

“Uno cree que va a dar ayuda, pero en realidad uno es el más ayudado, el que más recibe. Cada vez que uno se encuentra con la persona vas, entablado un vínculo muy fuerte y esos abrazos de cada jueves es como si abrazaras a un amigo de toda la vida. Se transmite y se siente”, Expresa Romina.

El objetivo del grupo es crecer y poder brindar también, talleres, capacitaciones, enseñarles algún oficio y brindarles la posibilidad de acceder a una nueva oportunidad e invitan a todos los que quieran formar parte del voluntariado a sumarse. Los requisitos son apenas cuatro: ganas, empatía, paciencia y mucho amor.




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