Vía Tres Arroyos te presenta una nueva entrega de Pinceladas literarias la sección a cargo de Valentina Pereyra que en esta ocasión nos presenta sus "Aguafuertes Europeas"
Aguafuertes europeas, en homenaje a Roberto Arlt
Un hombre joven duerme en la calle. Tiene el pelo largo y enredado, pantalón de jogging, remera manga larga gris. Apoya la cabeza sobre una valija de plástico con rueditas. El hombre joven duerme en la puerta de un negocio en Champs Elisse.
Una chica joven duerme en el umbral de una casona antigua. Tiene el pelo teñido de rojo furioso, un aro en la nariz y otro en la ceja. Por debajo de una frazada colorida asoma una campera violeta. La chica joven duerme en el umbral de una casona antigua de Barcelona.
Un cincuentón se refugia contra las persianas de una marroquinería. Se abraza a una bolsa de dormir y vigila el bolso de Adidas negro que pone entre las piernas. Baila y se ríe. Canta al compás del artista callejero que interpreta la Traviata con su violín. Tiene el pelo atado con una colita de algodón, pantalones grises sueltos, zapatillas deportivas. Este cincuentón se refugia contra las persianas de una marroquinería de Milán.
Una gitana descansa descalza al costado del camino. Tiene los tobillos hinchados y renegridos. La pollera es de tafeta lila brillante, la camisa amarilla con volados en la manga y el pañuelo verde que le cubre el pelo le cae sobre la espalda. Se seca la transpiración. Sacude la lata con monedas. Extiende la mano a miles y miles de turistas y pide ayuda en rumano al costado del camino del Coliseo al Partenón, en Roma.
Un adolescente junto a un perro toca la guitarra y canta en un rincón del acceso peatonal frente a la escalera por donde baja la gente. Los dos, el adolescente y el perro, están sentados sobre una manta gris. El aire traslada su voz a lo largo del túnel que pasa por debajo de las vías y desemboca en el mar. La letra de la canción rebota en las paredes pintadas con murales y el perro ladra y salta.
Un adolescente, cerca del Monasterio de los Jerónimos y de la famosa Torre de Belém, toca la guitarra junto a su perro en un rincón del acceso peatonal que lleva a una multitud de personas desde la zona monumental al paseo marítimo y el río Tajo.
Un viejo flaco y canoso mira el cartel de Schweppes que parpadea según le dé el sol. El cartel con su nombre y su enfermedad está en la vereda. Tiene las rodillas retraídas, las sostiene con las manos. Usa una campera de acetato naranja y zapatos de gamuza agujereados en la punta. Al costado, una bolsa de nailon con pan y una botella de vino por la mitad. El viejo flaco y canoso mira el cartel de Schweppes que cuelga del edificio Carrión en la Gran Vía, en Madrid.
Una mujer acuna a una perra de pelaje descolorido por la mugre. Las dos se mueven al compás de la música que sale por los alto parlantes de la estación del tren. La perra quiere zafar de los brazos que la atajan. Olfatea al aire, gruñe y muestra los dientes torcidos. La mujer ocupa el extremo de la escalera del hall de ingreso a la plataforma.
Está sentada sobre un almohadón de raso con dibujos arabescos. Tiene una manta bordó sobre los hombros, guantes negros sin dedos y una pollera de lana azul. La perra se retuerce por el ruido que hacen las ruedas de las valijas que suben y bajan por las escaleras de cemento. Se calma cuando ruedan por los mosaicos de porcelanato. La mujer acuna a una perra de pelaje descolorido por la mugre en la estación Milano Centrale.
Un niño corre por el andén con una bandeja de madera colgada al cuello. Vocifera en italiano. Vocifera en castellano. Vocifera en inglés. Masa pan, masa pan, masa pan y rosquillas frescas. El niño tiene bermudas que terminan debajo de las rodillas, usa unas Crocs desteñidas, remera a rayas verde y azul, una gorra del Inter Milán. El niño entrega mercadería y recibe monedas. Devuelve sonrisas y muecas de indiferencia. Un niño corre por el andén con una bandeja colgada al cuello en la estación del Lago Di Como.
Unos turistas dejan monedas en los tarros de los hombres y mujeres que piden en la calle. Un grupo de voluntarios cobijan a las personas que duermen a cielo abierto. Una pareja compra masa pan, otra escucha una ópera clásica, otra deja que le lean las manos por un euro. Una mujer camina por las ciudades de Europa fotografiando en su memoria la indigencia del primer mundo. Una escritora se promete contar, alguna vez, las miserias que danzan con las beldades de la era antigua.
