Desde el Programa Municipal de Prevención en Consumos Problemáticos y Promoción de Salud Mental invitamos a reflexionar sobre una situación que atraviesa a muchas familias: el agotamiento de madres, padres y referentes adultos que tienen a su cargo tareas de cuidado.
Criar y cuidar implica una disponibilidad física y emocional constante. Sin embargo, nadie puede sostener ese nivel de disponibilidad todo el tiempo sin descansar. Cuando el cansancio se acumula y nos sentimos sobrepasados, puede resultar más difícil tener paciencia, escuchar, responder con calma o afrontar las situaciones cotidianas como quisiéramos.
A veces esto genera un círculo difícil: estamos agotados, reaccionamos de una manera que no nos representa, aparece la culpa y, en lugar de reconocer que necesitamos un descanso o apoyo, nos exigimos todavía más. Así, el agotamiento continúa.
Sentirse cansado, necesitar ayuda o perder la paciencia en algún momento no significa ser un mal padre, una mala madre o un mal cuidador. Significa que somos personas y que también necesitamos ser cuidados.
Reconocer nuestros propios límites, aceptar ayuda, compartir cómo nos sentimos, repartir las tareas de cuidado y encontrar espacios de descanso cuando sea posible también son formas de cuidar la salud mental.
No se trata de ser adultos que nunca se equivocan. Los niños, niñas y adolescentes necesitan referentes que puedan reconocer cuando algo sale como no lo esperaban, se puede reparar y volver a intentarlo. Eso también enseña.
Desde una mirada preventiva, cuidar a quienes cuidan también es cuidar los vínculos y el bienestar de toda la familia.
Porque cuidar la propia salud mental no nos aleja de nuestros hijos e hijas: nos ayuda a estar más disponibles para ellos y ellas.
Si tenes dudas o consultas podes comunicarte con el Programa Municipal de Prevención en Consumos Problemáticos y Promoción de Salud Mental al 2983608497