Durante años, Rebel Wilson fue reconocida por sus papeles cómicos y por una imagen que terminó convirtiéndose en parte de su identidad dentro de Hollywood. Sin embargo, en 2020 decidió iniciar un proceso personal que la llevó a perder alrededor de 36 kilos y a modificar por completo algunos de sus hábitos.

El nuevo thriller de Netflix con Robert De Niro que arrasa en streaming
La actriz bautizó aquel período como su “año de la salud”, aunque con el tiempo explicó que el cambio no estuvo relacionado únicamente con su apariencia. De hecho, una de las principales razones que la impulsaron fue su deseo de mejorar su salud y sus posibilidades de fertilidad, según lo que mencionó a People.

El cambio que comenzó con pequeños hábitos
Uno de los pilares de la transformación de Wilson fue incorporar más actividad física a su rutina. Entre sus principales hábitos estuvo caminar durante aproximadamente una hora al día, además de sumar ejercicios de fuerza y otras actividades cuando su agenda se lo permitía, dijo en Women's Health Australia.

Tristeza total por la decisión que tomó una actriz clave de “El Diario de la Princesa”
También modificó su alimentación. La actriz contó que comenzó a priorizar alimentos ricos en proteínas y redujo el consumo de productos ultraprocesados y azúcares. Pero hubo otro aspecto que consideró fundamental: trabajar sobre su relación emocional con la comida.
Wilson reconoció que durante mucho tiempo recurrió a la comida como una manera de afrontar determinadas emociones y situaciones de estrés. Por eso, parte del proceso consistió en identificar esos comportamientos y buscar otras herramientas para manejarlos.

La actriz también habló sobre terapia, meditación y otras prácticas vinculadas con su bienestar emocional. Para ella, la transformación no podía limitarse a una cifra en la balanza.
Qué papel tuvo la asistencia médica en el proceso
En medio de la enorme atención que recibió su cambio físico, surgieron especulaciones sobre el uso de medicamentos para adelgazar. Wilson confirmó posteriormente que en determinados momentos recurrió a fármacos de la familia GLP-1, pero aclaró en The Sunday Times que no fueron el motivo de toda su transformación.
La actriz explicó que estos medicamentos fueron utilizados de manera puntual y bajo supervisión médica. Por eso, reducir su proceso de pérdida de peso exclusivamente a ello sería una simplificación de una transformación que también involucró alimentación, actividad física y salud emocional.

Su experiencia también sirve para recordar que los procesos de descenso de peso no son iguales para todas las personas. Cualquier modificación importante en la alimentación o el ejercicio, y especialmente el uso de medicamentos como los GLP-1, debe realizarse con indicación y seguimiento de un profesional de la salud. Más allá de los kilos, Wilson sostiene que el objetivo principal de aquel proceso fue sentirse mejor y construir hábitos que pudiera mantener a largo plazo.

