Por qué “Moria”, de Netflix, genera tanta fascinación: qué dice la psicología
La serie sobre Moria Casán despertó nuevas preguntas sobre el fenómeno que construyó la artista durante décadas.


Desde su estreno, “Moria” se convirtió en mucho más que una serie biográfica sobre una de las figuras más reconocibles del espectáculo argentino. La producción de Netflix recupera distintos momentos de la vida de Moria Casán y, al hacerlo, vuelve a poner en el centro una pregunta que excede a la ficción: ¿qué tiene su personalidad para provocar reacciones tan intensas?

Moria genera admiración, curiosidad, rechazo y hasta incomodidad. Su manera de expresarse, su exposición y la libertad con la que construyó su personaje público hicieron que, durante décadas, fuera imposible ignorarla.

La psicóloga Cecilia Taburet abordó justamente este fenómeno en un análisis publicado por OHLALÁ a partir del estreno de la serie. Su mirada permite pensar a Moria no solamente como una celebridad, sino como una figura capaz de activar preguntas sobre la propia vida de quienes la observan.
Una de las claves está en la relación que la artista construyó con la libertad y el deseo personal. Moria hizo de la expresión de sus opiniones, sus decisiones y su forma de vivir una parte fundamental de su identidad pública.

Para Taburet, esa actitud puede funcionar como un espejo. Frente a una personalidad que parece avanzar sin detenerse demasiado ante la aprobación externa, el espectador puede preguntarse cuánto de su propia vida está condicionado por el miedo al juicio ajeno.

Esto no significa necesariamente querer vivir como Moria. La identificación puede producirse de una manera mucho más indirecta: reconocer en otra persona una libertad que uno desearía tener en determinados aspectos de su propia vida.
Por eso, la fascinación también puede convivir con el rechazo. Las figuras que rompen determinadas expectativas sociales suelen provocar respuestas contradictorias porque obligan a tomar una posición frente a aquello que representan.

En el caso de Moria, esa tensión se mantiene desde hace décadas. Su personaje puede resultar divertido y atractivo para algunos, mientras que para otros puede ser excesivo o incómodo. Precisamente esa capacidad de generar una reacción es parte de su vigencia.
Otro elemento que ayuda a entender el fenómeno es la capacidad de Moria para cambiar de etapa sin quedar encerrada en una única identidad.
A lo largo de su carrera fue vedette, actriz, conductora, jurado, empresaria y una presencia constante en la televisión y en el espectáculo argentino. Cada transformación implicó ocupar un lugar diferente sin abandonar por completo la personalidad que la convirtió en una figura reconocible.

El análisis de Taburet pone el foco en esa capacidad de reformular el propio recorrido frente al paso del tiempo y las crisis.
La idea resulta especialmente interesante porque rompe con la expectativa de que una persona deba permanecer atada al papel que ocupó durante una determinada etapa. Moria pudo cambiar de escenario, de profesión y de registro sin desaparecer de la conversación pública.
La serie también permite acercarse a aspectos más íntimos de su historia. La maternidad, los vínculos familiares, las pérdidas y momentos de vulnerabilidad aparecen junto a la imagen de la mujer segura y provocadora que el público conoce.

Esa combinación puede hacer que el personaje resulte más cercano: detrás del mito aparece una persona atravesada por experiencias que también forman parte de la vida de cualquier espectador.
Quizás ahí se encuentre uno de los aspectos más interesantes de “Moria”. La ficción no solo permite conocer episodios de la vida de Casán, sino que puede llevar a preguntarse qué lugar ocupa cada persona frente a sus propios deseos.
El denominado “Efecto Moria”, concepto utilizado por Cecilia Taburet para analizar el impacto que produce la figura de la artista, apunta precisamente a esa capacidad de interpelar al público.
La pregunta ya no es solamente qué hizo Moria o por qué alcanzó semejante popularidad. También aparece otra mucho más personal: ¿cuánto de nuestra vida elegimos realmente y cuánto hacemos para cumplir con las expectativas de los demás?
La figura de Casán puede llevar a pensar en los vínculos que mantenemos por costumbre, en las decisiones que postergamos por miedo y en las partes de nuestra personalidad que escondemos para evitar conflictos o críticas.
Por eso, la fascinación que despierta “Moria” puede explicarse más allá de la fama. La serie recupera a una mujer que convirtió la reinvención en una forma de vida y que, al mismo tiempo, puede funcionar como un espejo incómodo para quienes la miran.

No se trata de imitar a Moria Casán. Se trata de entender por qué una figura como ella todavía consigue que tantas personas se pregunten qué harían si se permitieran vivir con un poco más de libertad.