Cómo luce hoy Alejo García Pintos, el villano de Chiquititas y Casi Ángeles, tras ser diagnosticado con cáncer
De los sets de TV a su nueva vida de resiliencia, la transformación de Alejo García Pintos luego de enfrentar el cáncer.


Aquellos que crecieron odiando a Bartolomé Bedoya Agüero en Casi Ángeles o riendo con las excentricidades del malvado Pierre en Chiquititas, difícilmente reconozcan al hombre que hoy, a los 59 años, lidera la escena cultural desde un lugar mucho más profundo.

El eterno villano de las huestes de Cris Morena, Alejo García Pintos, atraviesa un presente que se relaciona con una batalla real que libró en absoluto silencio.

El actor platense, cuya carrera despegó con la crudeza de La noche de los lápices en los 80, vivió en 2022 el que sería, sin dudas, el guion más difícil de su existencia.
Según reveló el propio artista, un estudio de rutina se convirtió en una pesadilla inmediata: le detectaron cáncer de colon. La noticia lo obligó a pasar por el quirófano de urgencia en una intervención que, de acuerdo con sus palabras, le salvó la vida por haber sido detectada justo a tiempo.

Hoy, con la enfermedad bajo control y una mirada renovada, García Pintos ha dejado atrás los trajes de antagonista para ponerse el de Director General del Teatro Municipal Coliseo Podestá. Atrás quedaron las épocas donde personificaba al ambicioso director del hogar de huérfanos; ahora, su rol es ejecutivo y su misión es la cultura platense, donde impulsa con éxito la temporada 2026.

A pesar de su cargo, Alejo no ha abandonado el escenario. Se mantiene activo en el cine, compartiendo esa mística de la "vieja guardia" con figuras como Roberto Carnaghi. Sin embargo, su mayor mensaje hoy es la prevención.
Lejos de la soberbia de sus personajes más famosos, el actor utiliza su alcance para concientizar sobre el cuidado del cuerpo tras los 50 años, transformando su miedo en un servicio para los demás.

Con 59 años y una historia de superación que lo dejó marcado, el villano más icónico de la era Cris Morena demuestra que la verdadera reinvención ocurre cuando uno aprende a mirar lo esencial.