El actor que perdió su papel en “El Señor de los Anillos” y nunca volvió a triunfar en Hollywood
Una decisión inesperada cambió para siempre el rumbo de su carrera y lo convirtió en uno de los grandes “¿qué habría pasado si...?” de Hollywood.


Hay oportunidades que pueden marcar un antes y un después en la carrera de un actor. Para Stuart Townsend, una de ellas llegó cuando fue elegido para formar parte de una de las trilogías más importantes de la historia del cine. Sin embargo, lo que parecía ser el comienzo de una carrera internacional terminó convirtiéndose en una de las grandes oportunidades perdidas de Hollywood.

A finales de la década de 1990, Peter Jackson comenzó a preparar la adaptación cinematográfica de El Señor de los Anillos y Townsend fue seleccionado para interpretar a Aragorn, el heredero al trono de Gondor y uno de los personajes fundamentales de la historia.
El actor se tomó el proyecto con absoluta seriedad. Durante aproximadamente dos meses participó en los entrenamientos y ensayos previos al rodaje junto al resto del elenco. Todo parecía encaminado para que comenzara una aventura que podía cambiar su vida. Pero ocurrió algo inesperado.
Apenas un día antes de que comenzara la filmación, Townsend fue apartado del proyecto. La explicación oficial estuvo relacionada con la edad del intérprete: los responsables de la producción consideraron que Aragorn necesitaba ser interpretado por alguien mayor.

La solución llegó prácticamente de inmediato. Viggo Mortensen aceptó el desafío y se incorporó a la producción cuando el rodaje estaba a punto de comenzar. El resto es historia.

Mortensen terminó convirtiéndose en el rostro definitivo de Aragorn y su interpretación quedó estrechamente ligada al enorme éxito de la trilogía. El Señor de los Anillos no solo se transformó en un fenómeno mundial, sino que también consolidó la carrera internacional de varios de sus protagonistas.
Para Townsend, en cambio, aquella oportunidad quedó atrás. Y lo más llamativo es que después llegaron otros proyectos de gran presupuesto que tampoco consiguieron convertirlo en una estrella de primera línea.
En 2002, el actor interpretó al vampiro Lestat en "La reina de los condenados", adaptación de la novela de Anne Rice. La película tuvo una recepción crítica muy negativa y recaudó aproximadamente 45 millones de dólares en todo el mundo, frente a un presupuesto de unos 35 millones.

Un año después apareció en “La liga de los hombres extraordinarios”, una ambiciosa adaptación del cómic de Alan Moore y Kevin O'Neill. Townsend interpretó a Dorian Gray y compartió elenco con Sean Connery.
La producción consiguió recaudar más de 179 millones de dólares, pero tampoco logró conquistar a la crítica. La experiencia fue especialmente complicada para Connery, quien terminó alejándose de la actuación poco tiempo después.
La historia volvió a repetirse varios años después. Townsend había sido elegido para interpretar a Fandral en Thor, la película de Marvel estrenada en 2011. Sin embargo, nuevamente quedó fuera del proyecto antes del lanzamiento y fue reemplazado por Josh Dallas.
El personaje tuvo posteriormente una nueva cara cuando Zachary Levi asumió el papel en otras películas del Universo Cinematográfico de Marvel.
Townsend continuó trabajando después de aquellos episodios. Participó en películas como Aeon Flux y tuvo apariciones en series como Elementary y Salem. Sin embargo, nunca alcanzó el nivel de reconocimiento internacional que parecía estar a su alcance a finales de los 90 y comienzos de los 2000.

Su historia quedó así asociada a una de las preguntas más fascinantes de Hollywood: ¿qué habría pasado con Stuart Townsend si hubiera interpretado a Aragorn?
No existe una respuesta posible. Quizás su carrera habría seguido exactamente el mismo camino. O quizás aquel personaje habría cambiado para siempre su lugar dentro de Hollywood.