El actor de “Harry Potter” que dejó la fama para convertirse en magnate inmobiliario
Después de hacer las ocho películas, el actor encontró una nueva forma de invertir la fortuna que consiguió con la exitosa saga.


Durante años, Rupert Grint fue conocido en todo el mundo por un único personaje: Ron Weasley, el inseparable amigo de Harry Potter y uno de los protagonistas de la saga cinematográfica basada en los libros de J. K. Rowling. Sin embargo, después de crecer frente a las cámaras y convertirse en millonario gracias a esas películas, el actor británico decidió explorar otros caminos.

Grint, que actualmente tiene 37 años, nunca abandonó por completo la actuación, pero sí desarrolló una faceta empresarial que pocos conocen. En los últimos años, destinó parte de su fortuna a la compra de propiedades y construyó un importante patrimonio inmobiliario en el Reino Unido.

El actor apareció en las ocho películas de Harry Potter, una participación que le permitió acumular una fortuna estimada en alrededor de 60 millones de dólares solamente por sus salarios en la franquicia. A eso se sumaron posteriormente los ingresos derivados de regalías y derechos relacionados con las producciones.

En lugar de limitarse a gastar ese dinero, Grint comenzó a invertirlo en inmuebles. Según información publicada por The Sun, el actor llegó a reunir alrededor de una docena de propiedades y utiliza distintas sociedades para gestionar parte de sus inversiones.
Una de sus adquisiciones más llamativas fue una mansión del siglo XVIII ubicada en la campiña inglesa. La propiedad, comprada en 2009 por más de 6,7 millones de euros, cuenta con una enorme extensión de terreno y hasta un lago privado. Lo curioso es que Grint nunca llegó a vivir allí.

Una fuente citada por el medio británico describió al actor como un “magnate inmobiliario” y aseguró que busca propiedades con buenas conexiones de transporte hacia Londres y otros centros urbanos.
El negocio inmobiliario de Grint continuó creciendo con el paso de los años. A finales de 2025, el actor habría comprado una propiedad de 11 habitaciones valuada en casi cinco millones de dólares.
Una de sus compañías, Clay 10, también habría destinado cerca de nueve millones de euros a inversiones relacionadas con viviendas durante un año. Otra de sus sociedades, Oneonesix Development, centró operaciones en zonas ubicadas en las afueras de Londres.
No todos sus emprendimientos tuvieron el mismo resultado. Antes de apostar fuerte por los inmuebles, Grint cumplió un sueño de su infancia y compró un camión de helados que recorría distintos lugares del Reino Unido. También fue propietario de un hospedaje rural, aunque el negocio terminó cerrando.
Pese a sus millonarias inversiones, el actor reconoció en distintas oportunidades que sus conocimientos financieros eran limitados y que prefería delegar buena parte de las decisiones en personas de confianza.

Así, mientras continúa apareciendo ocasionalmente en producciones como Engendro, Rupert Grint encontró en los negocios inmobiliarios una segunda carrera muy alejada de Hogwarts y de aquel personaje que lo convirtió en una estrella mundial.