Brad Pitt confesó el brutal costo de su cuerpo en Troya
El actor recordó un episodio de la filmación que expuso el lado menos glamoroso de la superproducción de 2004.


Brad Pitt construyó para Troya uno de los físicos más recordados de su carrera, pero detrás de la imagen de Aquiles había una preparación que terminó llevándolo al límite. Más de dos décadas después del estreno de la película, el actor recordó aquella transformación y reveló hasta qué punto la exigencia terminó generándole hartazgo.

Para interpretar al guerrero griego, Pitt tuvo que modificar por completo sus hábitos. Según reconstruyó Men’s Health España, el actor trabajó junto al entrenador Duffy Gaver, exintegrante de los Navy SEAL, con una rutina enfocada en desarrollar fuerza, resistencia y agilidad.

El objetivo no era solamente conseguir una apariencia musculosa. El entrenamiento buscaba que el cuerpo de Aquiles resultara funcional para las escenas de combate y transmitiera la capacidad física de uno de los guerreros más importantes de la historia.
La preparación ocupaba una parte central de la vida cotidiana del actor. Pitt entrenaba cerca de dos horas al día y acompañaba el ejercicio con una alimentación basada principalmente en proteínas y con una fuerte reducción de los hidratos de carbono.

También dejó de fumar y reorganizó sus horarios para mantener la disciplina necesaria durante el rodaje. “Se supone que Aquiles es el mejor guerrero de todos los tiempos; tenía que poner mi cuerpo en forma y perfecto. Así que cambié mi vida por completo”, recordó Pitt en declaraciones citadas por Men’s Health España.
Pero el resultado que lució frente a las cámaras tuvo un costo. “Hubo días en los que simplemente no quería levantar una pesa más”, confesó el actor, una frase que resume el agotamiento provocado por aquella rutina.

Pitt llegó a describir aquella preparación como “un trabajo de 24 horas al día, los 7 días de la semana”. La exigencia no terminaba cuando abandonaba el gimnasio: la alimentación, los horarios y los hábitos personales también formaban parte de la transformación.

Por eso, cuando finalmente terminó el rodaje, el actor decidió cortar de raíz con aquella disciplina. “Lo primero que hice al terminar fue ir a comprar una hamburguesa y volver a fumar”, relató.
El contraste resulta revelador: después de meses intentando alcanzar el físico perfecto de Aquiles, Pitt necesitó alejarse inmediatamente de ese estilo de vida. “Miras el resultado y dices: ‘Vale, me veo genial’. Pero el proceso fue brutal”, señaló.

A más de 20 años de Troya, su confesión permite mirar aquella transformación desde otro lugar: no solo como una hazaña física de Hollywood, sino también como el relato de un actor que terminó completamente agotado por sostenerla.