Adrián Suar y Natalia Oreiro se reencuentran en una película que ya tiene fecha de estreno
La dupla vuelve a compartir pantalla grande con una comedia romántica que mezcla humor, amor y una mirada sobre el ego y las apariencias.


Dos de las figuras más reconocidas del entretenimiento argentino volverán a encontrarse en una historia de ficción. Adrián Suar y Natalia Oreiro serán los protagonistas de “Yo, Narciso”, una nueva película que marcará su regreso como dupla y que llegará a los cines argentinos el próximo 13 de agosto.

El proyecto representa un nuevo desafío para Suar, quien volverá a ponerse al frente de una película después de sus recientes trabajos en “30 noches con mi ex” y “Mazel Tov”. En esta oportunidad, estará acompañado por Oreiro en una comedia que combina romance, humor y una mirada crítica sobre la obsesión por la imagen.

“Yo, Narciso” propone una comedia con elementos de enredo que gira alrededor de uno de los temas más presentes en la actualidad: la necesidad de aprobación y la construcción de una imagen perfecta frente a los demás.

La película explora cómo el culto a la apariencia, la búsqueda constante de reconocimiento y el exceso de confianza pueden influir en los vínculos personales. A través del humor, la producción plantea una reflexión sobre el narcisismo moderno y la forma en que las relaciones pueden verse afectadas por las inseguridades y las expectativas sociales.
La historia de la película sigue a Rocío Flores, interpretada por Natalia Oreiro, una profesora universitaria de Sociología que trabaja en un libro sobre el narcisismo en la sociedad actual. Para avanzar con su investigación, decide estudiar de cerca a quien considera el ejemplo perfecto de ese comportamiento: Máximo Rey, un reconocido cirujano plástico interpretado por Adrián Suar.
Con la intención de analizarlo desde una perspectiva personal, Rocío crea una identidad falsa y se acerca a él simulando ser una paciente interesada en realizarse un tratamiento estético.

Sin embargo, lo que comienza como un experimento académico empieza a complicarse cuando la relación entre ambos toma un rumbo inesperado. Mientras Rocío intenta mantener oculto el verdadero motivo de sus encuentros, Máximo comienza a mostrar una faceta diferente a la imagen superficial que ella esperaba encontrar.
El vínculo entre ambos avanza y la investigación deja de ser simplemente un trabajo universitario para transformarse en una situación mucho más compleja. Cuando el cirujano descubre que sus sentimientos por Rocío son reales, el plan original comienza a desmoronarse y los protagonistas deberán enfrentarse a las consecuencias de una mentira que nació con otro propósito.
