Dolor en el cine argentino: murió una querida actriz que quedó inmortalizada en un clásico nacional
La Asociación Argentina de Actores y Actrices confirmó la noticia y recordó la destacada trayectoria de la artista.


El cine argentino atraviesa horas de tristeza tras conocerse la muerte de Marina Magalí, la actriz de 68 años que quedó grabada en la memoria del público por su participación en una de las películas más importantes de la historia cinematográfica del país.

La noticia fue confirmada por la Asociación Argentina de Actores y Actrices, que despidió a la artista con un mensaje en el que destacó su recorrido profesional y acompañó a sus familiares, amigos y colegas en este difícil momento. Hasta el momento, no se informaron públicamente las causas de su fallecimiento.

Aunque su carrera incluyó diferentes trabajos en cine, hubo un papel que marcó para siempre su vínculo con el público argentino: Griselda en "Nazareno Cruz y el Lobo", la película dirigida por Leonardo Favio que se estrenó en 1975 y se convirtió en un fenómeno cultural.

La producción, basada en la historia de Juan Moreira escrita por Juan Carlos Chiappe, logró una enorme repercusión y reunió a millones de espectadores en las salas argentinas. Con el paso del tiempo, la película fue reconocida como una de las obras fundamentales del cine nacional.
Para Marina Magalí, aquella experiencia significó su llegada al mundo artístico y el inicio de una trayectoria que quedaría ligada a uno de los grandes clásicos de la filmografía argentina.

Luego del impacto de "Nazareno Cruz y el Lobo", la actriz continuó trabajando en distintos proyectos cinematográficos. Durante las décadas siguientes formó parte de producciones nacionales e internacionales, explorando diferentes géneros y estilos.
Entre sus participaciones se encuentran películas como "Juventud sin barreras", donde compartió elenco con un joven Ricardo Darín, y otras producciones de fantasía, acción y suspenso realizadas durante los años 80.
También integró el elenco de "The Stranger", película dirigida por Adolfo Aristarain, en la que compartió pantalla con reconocidos nombres del cine argentino como Cecilia Roth, Federico Luppi y Ricardo Darín. Su última aparición cinematográfica fue en "Entre Rejas" (Jailbird Rock), estrenada en 1988.

Después de cerrar su etapa artística, Marina Magalí eligió mantenerse alejada de los medios y llevar una vida mucho más reservada. Lejos de los flashes y las entrevistas, formó una familia y dejó atrás la exposición que había alcanzado durante sus años de actriz.
Su última aparición pública vinculada a su personaje más recordado ocurrió en 2010, cuando asistió al estreno de la versión musical de "Nazareno Cruz y el Lobo" en Rosario, un reencuentro con la obra que había marcado un antes y un después en su vida profesional. Con su partida, el cine argentino despide a una artista que, con una sola interpretación, logró quedar para siempre en la memoria colectiva de varias generaciones.